Apoyar los derechos del rival

Para argumentar su demanda de ilegalización de las candidaturas de Askatasuna, aduce el fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, que, si muchos ciudadanos identificados con D3M han avalado con su firma las listas de Askatasuna sólo puede ser porque estas últimas también se sitúan en el entorno de ETA, dado que –dice– nadie que tenga unas preferencias políticas propias avalaría la presentación de otra candidatura potencialmente rival.
Es lamentable que el Estado español tenga un fiscal general que entiende tan poco de libertades y que se dedica a procesar las intenciones ajenas.
Ha habido miles de ciudadanos y ciudadanas de Euskadi que han avalado con su firma las candidaturas de Askatasuna y que no tienen la menor intención de darles su voto. Militantes del PNV, de EA, de Ezker Batua, de Aralar, de Zutik!… o militantes de la libertad, sin carné de nada. Personas que aspiran a que todas las opciones políticas puedan estar presentes en las urnas y confrontarse entre ellas pacíficamente. Que quieren que quepa comprobar los apoyos sociales con los que cuenta cada cual para empezar a introducir un poco de racionalidad en ese tinglado de locos.
El fiscal general confunde
los principios con los fines. Algunos apoyamos el derecho a la participación política de gente que nos repatea. No es cosa
de amores ni de odios, sino de libertad. La libertad carece de fronteras. Porque o es de todos o no es de nadie.
Suele decirse que las opiniones no matan. Y es una gran verdad, pero insuficiente. La experiencia de la Historia demuestra que, cuanto más libres
son las opiniones y mejor pueden expandirse y contrastarse entre sí, menos ganas tiene nadie de matar a nadie.