El detonador

Ser un gilipollas en el escenario, ¿mola?

El rock es posiblemente la única disciplina humana donde el artista puede llamar "hijos de puta" a los respetables miembros del público y recibir una ovación. El rock y el hip hop, el pop... La música popular, vamos.

Porque hoy no voy a hablar de música, sino de esos seres supra-terrenales a los que llamamos estrellas y que ni barren la casa ni friegan los platos. Son estrellas: siempre lúcidas, irresistiblemente atractivas, diría magnéticas, sabias, felizmente autónomas, libérrimamente libres, lánguidamente atormentadas... Las estrellas no trabajan: se levantan tarde, leen tebeos, salen de juerga, ligan con quién quieren y luego hacen canciones perfectas. Es así.

Hacen lo que les apetece. Qué bonito.

Y ese "lo que les apetece" también incluye esa extraña tendencia a hacer el gilipollas en el escenario o, en casos concretos, a convertirse en auténticos gilipollas. Estaba pensando en Morrissey.

Es difícil encontrar a un músico que critique a otro músico, pero Gustavo Santaolalla, que le produjo varias canciones al ex líder de The Smiths, me reconoció no sin cierta camaradería que era "un tipo muy difícil". "La verdad, no tengo muy buen recuerdo de él", dijo.

No sé qué le pasa últimamente a Mozzer, que está especialmente irritable. Y no sólo por decir cosas tan irresponsables como: "Creo que la autodestrucción es honorable; es un acto de gran control y entiendo a la gente que lo hace". Y voy a explicar por qué irresponsable: no es lo mismo decir esa frase en la conclusión de un ensayo sobre la tendencia a la autodestrucción del ser humano que en la televisión. Menos mal que ya no tienes fans adolescentes, Morrissey.

A lo que iba. Morrissey lleva una época revuelto: hace el gilipollas (muchos me estaréis corrigiendo el verbo 'hacer', lo sé, pero esto es un blog de un periódico serio y no se me permite difamar). Y menos a Morrissey, uno de mis cantantes favoritos de todos los tiempos.

Veamos lo que ha hecho: en Swindom se desmayó en el escenario tras la primera canción, en Liverpool suspendió el concierto después de que una botella lanzada desde el público le golpeara (levemente) en la cabeza (¿era para tanto?) y en Hamburgo (ver segundo vídeo) directamente echó a un espectador que le gritó 'fuck you' después de que el cantante preguntara si a los habitantes de Hamburgo se les podía llamar "hamburguesas".

¿Se puede echar a un espectador por gritar 'fuck you'? Y el público aplaudiendo... (además, te pasaste un poco con la bromita, Mozzer...).

Superando a Morrissey, hace unas semanas vimos en El Detonador a Patrick Wolf haciendo el cretino en vivo, pero nada comparado con el show de los Horrors en mayo de 2007 en Moby Dick, aquí, a unos minutos de mi casa en Madrid.

El cantante se transformó en Tarzán de los monos, se encaramó a unas de las cuerdas que cruzan el techo de la sala y cayó al suelo desde una altura de dos metros. Para partirse la cabeza.

A continuación, se agarró a los focos y tiró la bola de discoteca que colgaba del techo. Los espectadores, como si de un balón de playa se tratara, comenzaron a pasársela entre ellos, sin percatarse de que estaba cubierta por cientos de cristalitos. Varios espectadores terminaron sangrando.

Tuvo que ir el Samur (la ambulancia, vamos, para los que no seáis de Madrid).

Lo más lamentable: parte del público, pidiendo al final del concierto que siguieran destrozando el local. "¡Vete a por la ballena!", gritaba un "tolai" en referencia a la ballena de madera que decora el escenario.

¿Gilipollas o rock and roll? Yo ya me he pronunciado. ¿Algún ejemplo más? Yo me sé alguno de Los Planetas, pero ya sería abusar. Ahora te toca a ti, o a ti.

PD: Por cierto, en el primer vídeo, los Sex Pistols, padres de todo esto, en su primera aparición en televisión (corregidme si me equivoco).