The xx, ¿te estás perdiendo algo gordo?

The xx ha sido el grupo revelación del 2009. Si no los has escuchado todavía, pincha a la izquierda y hazlo ya, por favor, porque te estás perdiendo algo gordo. Y ya va siendo hora de que te pongas las pilas.

Aunque sería incluso mejor que consiguieras su disco de debut y te hundieras en él, porque este disco, más que escucharlo, hay que bucearlo.

The xx son cuatro chavales de 20 años del sur de Londres, dos chicos y dos chicas (aunque al parecer, una de ellas ya ha causado baja por estrés: demasiados bolos).

Se juntaron hace cuatro años para “matar el tiempo” y “entretenerse” haciendo canciones… Y en 2009 publican uno de los discos del año. Una joya. ¿Cómo es posible?

Son tantas las cosas que hay que decir The xx y su música que voy a enumerarlas, para que nos nos perdamos, ni tú, ni yo (que soy bastante proclive…):

1. Su música presenta un conglomerado de estilos que rara vez se han visto juntos. Básicamente: mezcla pop oscuro y electrónica minimalista con R&B.

2. Vamos a pensar ahora en el cómo y no en el qué. Imagina una canción de Beyoncé y juguemos con ella. Quítale su pomposa instrumentación hasta dejarla sólo en la voz y ralentízala. Ahora añade una gélida guitarra, una mínima percusión y una oscura atmósfera sonora. Eso es, simplificando mucho, The xx.

3. Recursos mínimos, resultados máximos. Menos es más. Es un disco de esencias, unitario. Un bloque de sonido compacto que, por si fuera poco, contiene una buena ristra de ‘hits’ en su interior (aunque en principio no lo parezcan). Se trata de una ecuación difícil: grandes canciones por separado y gran álbum en su conjunto. Son las partes y es un todo. No sé si me explico.

4. La sensualidad es desbordante. La voz aterciopelada y sedante de la cantante, Romy Madley Croft, susurra pensamientos íntimos sobre relaciones sentimentales, sus funciones y disfunciones, su capacidad para renovar o para oxidar. No son letras de Dylan, pero tampoco se las pedimos.

5. Tienen un gusto refinado. Sus canciones vienen con marca de orfebre. Son piezas artesanales donde cada melodía, cada ritmo, cada coro y cada nota de guitarra han sido pensadas e interpretadas con mimo y exquisitez.

6. Y la última pirueta: no son obvios y al mismo tiempo son accesibles. En varios temas practican giros inesperados que, sin embargo, no te echan de la canción, sino que te introducen más en ella. Aquí hay mucha sabiduría (un amigo está convencido que hay un cerebro detrás de este disco, que no es obra de veinteañeros). Quizás es Jamie Smith, encargado de las programaciones y, ojo, productor, aunque ocupa un discreto segunda plano en las apariciones del grupo en los medios.

PD: Por si fuera poco, parecen de lo más humilde. Observen cómo salen airosos de esta incómoda actuación en un plató de televisión (esos bailes de las presentadoras…), donde les cortan a mitad de canción (demasiado para la tv).