Un atrevido aspirante a músico

En realidad… un músico. Os cuento.

Hace unas semanas un lector del Detonador al que no conozco de nada, un tal Dani Muñoz, me mandó una canción que había escrito. ‘Daphne’s hands’, era el título.

Se trata de una balada acústica cantada en inglés con claras reminiscencias del folk de finales de los sesenta y, más en concreto, de Nick Drake.

Días después me envió otro tema instrumental, acompañado del siguiente texto:

«No sé, estaba maldiciéndome -como casi cada noche- de toda esta situación. Nick Drake con 19 años, a mi edad, ya había compuesto cosas como ‘Time of no reply’ o ‘The thoughts of Mary Jane’; o Dylan ya estaría por Greenwich Village a punto de conocer a Dave Van Ronk y no tardaría en grabar su primer disco. En cambio yo lo encuentro tan difícil -no niego que sus caminos fueran difíciles en sus principios, pero ya habían hecho más que yo-; escucho a Nick y me parece inalcanzable, lo único que quiero es llegar a su fragilidad en las canciones y ni siquiera encuentro algo que acabe sonando sincero para mí mismo».

No sé más, ni de él, ni de su música, ni de nada.

Pero leyendo su desazonado mail, me pareció interesante hacer el experimento de colgar los dos temas en el blog para que le deis su opinión al amigo Dani.

Le pedí permiso y él aceptó.

La idea es que seáis totalmente sinceros en vuestra crítica, sea buena o mala. Eso sí, seré especialmente sensible en este post y eliminaré cualquier comentario destructivo o sin fundamento (no seáis malos, que os conozco).

Así que aquí están:

‘Daphne’s hands’
daphnes-hands.mp3
‘Introduction II’
introduction-ii.mp3

Y esta es la letra traducida de ‘Daphne’s hand’:

«La lluvia viene de donde tú creciste,
y el sol se ha ido de donde yo nací.
Nada excepto yo se moja bajo este árbol,
y tus pensamientos encuentran refugio
sobre las nubes y el cielo,
sobre las nubes  y sobre mí;
para dejarme caer, junto a la lluvia.

Puede que un día la lluvia alivie,
pero ahora ya todo es duro y frío.

Y vuelves, para caer junto al herido trigo
y de su ceniza pueda volver a nacer
una vida que ardió un día tocada por tus manos,
manos que ahora vuelven al mar.
sobre el cielo y las nubes y sobre mí;
para dejarme caer, junto a la lluvia».