El detonador

Springsteen, bailando en la oscuridad

Hace poco vi el documental 'The Promise', sobre la grabación de 'Darkness on the edge of town' de Bruce Springsteen. La película es regular tirando a mala, más enfocada a satisfacer la curiosidad de los fans que a hacer algo verdaderamente creativo: buscar nuevas lecturas, ofrecer otros puntos de vista, abrir el foco, contextualizar el disco en la época...

No sé, las posibilidades eran muchas, pero finalmente se queda en un simple documental de bustos parlantes junto a (lo mejor) imágenes de la grabación del álbum.

Una muestra más de la unidireccionalidad de la narrativa que Springsteen quiere proyectar de su carrera, limando contradicciones, buscando equilibrios y dibujando un idílico paisaje de armonía que le hace perder autenticidad al personaje, eso de lo que, por otro lado, gusta de presumir.

Springsteen siempre estuvo muy protegido, especialmente por su productor y manager, Jon Landau, siempre atento para que al 'jefe' no se le ocurriera tirar a la papelera los 'hits' que fabricaba como churros, cuando no regalárselos al primero que pasaba por allí (le cedió 'Because the night' a Patti Smith, sí, ¡pero es que estuvo a punto de darle 'Hungry Heart' a los Ramones!).

Sin embargo, el documental, siendo flojo, ofrece material suficiente para resituar 'Darkness on the edge of town' como uno de los pilares, si no el gran pilar, de la carrera de Springsteen.

Situado entre el épico 'Born to Run', considerado generalmente como su obra cumbre, y el expansivo 'The River' y su irrepetible colección de canciones, 'Darkness...' no se ha confundido con un disco menor, pero sí ha convivido a la sombra de los anteriores.

No le ayudaba a situarse a su altura ni su producción seca, sorda y arisca, todo lo contrario que el ampuloso (e incluso un tanto engordado, visto con el tiempo) sonido de 'Born to Run', ni la efervescente y luminosa plasmación de la mayor parte de 'The River', un álbum de liberación tras el túnel de 'Darkness...'.

Pero a veces en el túnel, palpando a tientas y con temor la oscuridad, es donde uno se encuentra con los sentimientos y las sensaciones más reales. Y teniendo en cuenta que la carrera de Springsteen no ha sido otra cosa que la persecución de sí mismo a través de sus canciones, en 'Darkness...' es donde aparece, por primera vez, el Springsteen más real, el más sincero, el más honesto y el más adulto (y adulto no como término peyorativo, sino como el instante en que alguien reconoce que hasta ese momento no hacía otra cosa que mirar a los pájaros revoloteando alrededor de su cabeza y decide sacar la escopeta para empezar a matarlos).

Hasta 'Darkness...', Springsteen había buscado fuera la solución a sus problemas. Todo era escapar, huir, demostrar su verdad... Sus tres primeros discos son geniales, casi obras maestras, pero él, no lo olvidemos, no hacía música solo para hacer música, sino para descubrirse a sí mismo, saber qué le pasaba, una especie de autopsicoanálisis. En 'Darkness...' encontró lo que buscaba y lo que vio, efectivamente, no le gustó.

Por eso hizo una canción como 'Adam raised a Cain', tan sucia y tétrica que todavía a día de hoy sigue sorprendiendo que pertenezca a su discografía. Por eso escribió 'Factory', porque entendió que para hacer lo que él quería hacer no hacía falta acudir a "chicos cósmicos", "camellos que pasan droga al otro lado del río" y mucho menos a historias de bandas callejeras que parecían inspiradas en las películas de James Dean. No, tan solo tenía que contar lo que hacía su padre cada día. Era tan sencillo como eso.

Por supuesto, para coger la buena autopista antes había que deambular por carreteras comarcales...

En las canciones que queda retratado más fielmente es en la misma 'Darkness...' y sobre todo en 'The promised land'. Ya era una estrella del rock, había conseguido su sueño, pero en realidad seguía sintiéndose "tan débil como para querer explotar". Es curioso como una canción como 'The promised land', tan alegre y jovial desde fuera, sea un tema que encierra semejante destrucción. El protagonista (él), lo quiere hacer estallar todo.

A ese Springsteen no le conocíamos, hasta ese momento.

http://www.youtube.com/watch?v=T9n3N7THs0Y

Luego volvería a aparecer, de forma intermitente, pero ya no se podría despegar de eso que había encontrado. Es curioso cómo posteriormente hay discos en los que quiere volver a escapar, volverse a subir en el coche de 'Thunder road' (grandes tramos de 'The River', 'Born in the USA', 'Human Touch'...), pero siempre acaba volviendo al mismo agujero, que es al mismo tiempo su mayor fuente de inspiración: 'Nebraska', 'Tunnel of love' y el infravalorado 'Lucky town' nos entregan buenas rodajas del mejor Springsteen (el mejor, el más oscuro, el más abierto de par en par y en definitiva el más real).

Todo comenzó en 'Darkness...', no antes, de ahí su importancia. Por eso, ahora comprendemos, muchas de sus canciones han sido fijas en los repertorios de casi todas sus giras posteriores.

Ya no nos engañas, Bruce.