El detonador

#15M (y II)

Agustín Lara tiene una hermosa estatua en el barrio de Lavapies, justo al lado de la corrala, en homenaje por haberle cantado con gracia y sentimiento a una capital que, curiosamente, nunca visitó. Su espíritu revivió en la Puerta del Sol hace unos días, donde el indestructible coro del Patio Maravillas dejó uno de los momentos más emotivos y divertidos de una semana explosiva. Por unos días, hemos vivido en el futuro. Y ahora me vais a disculpar, porque me va a estallar la cabeza.