Elisa Serna

El sol sale para todos

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    Sol de medianoche, Laponia

Cuantos amamos vivir en la verdad, lo que nos importa en estas Fiestas es disfrutar del amor de nuestras parejas, de los hijos y nietos, del cariño de nuestros entornos familiares, de la fraternidad solidaria de nuestras redes sociales y a los mas curiosos intelectualmente, hallar la identidad real, el origen y la causa de esa pómpa de emoción que nos sube a la respiración estos días de entrada en el invierno.

Lejos de dejarnos llevar por el totalitarismo de ninguna creencia y desde el respeto a todas ellas, los materialistas sabemos que son los fenómenos físicos, astronómicos, la Naturaleza, la Madre Tierra, el Sistema Solar, quienes producen esas alteraciones en nuestros ánimos, que es la expansión de la luz y calor que empiezan a aumentar en estas fechas, las que al anunciarnos mejor clima en ascensión, aumentará nuestras probabilidades de supervivencia en el planeta, alejará los prehistóricos pavores a morir de frio, victimas de otra glaciación.

    Entienden como verdades necesarias los climatólogos , que el Solsticio de Invierno marca puntualmente que los días empezarán a ser más largos. El triunfo de la luz y el calor del Sol, se resolverá a partir de ese momento a acompañarnos durante mas horas, en un incremento gradual que hará, en dos o tres meses, brotar las primeras yemas en los vegetales, los sarpullidos que producen en los adolescentes un mayor flujo en su sangre de nuestras drogas naturales: estrógenos en las chicas y en los chicos, testosterona.

    La "llamada de la selva" al gozo y el placer, a la reproducción, irá paralela en los humanos adultos, a los berréos de los ciervos, las danzas nupciales de los urogallos, el remonte a contracorriente de los salmones, para desovar y el apareamiento de todo el reino animal producirá la algaravía que acompaña momento tan dionisiáco.

    En Marzo-Abril, el solsticio de Primavera habrá restablecido ya, gracias a una nueva foto-síntesis , el verdeo de bosques, campos, trigales, maizales, huertas o platanares, abriran sus pétalos flores de todos los colores, y un manto de tomillos, al-bahacas, oréganos, manzanillas, lavandas, entre toda la inmensa despensa de frutas y verduras del tiempo, de frutos secos, que como Cuerno de la Abundancia, nos regala - sin ningún gesto soberbio, sin ninguna altivez o "apetito desordenado de ser preferido a otros" - Tierra no hay más de una -, laborando silenciosamente, la madre Naturaleza.

    La Madre Tierra

    Algún pedrisco primaveral también deja caer, no obstante, como los "cubitos" que a toneladas cayeron sobre Madrid el año pasado, destrozando cultivos, rompiendo los cristales de buhardillas, abollando los coches...pero, a veces , son alteraciones del clima provocados por la codicia y el desarrollo insostenible del mundo en que vivimos, que el encuentro de Copenhague no ha resuelto, lamentablemente.

    Esta observación de los fenómenos naturales y sus "prodigios", fue y es utilizada desde los tiempos del antiguo Egipto a nuestros días, como los eclipses de sol, para embaucar a incautos sobre los poderes de los sacerdotes y la existencia de dioses inventados para atemorizar a la población y poder seguir, detrás de esa máscara amenazante, con los habituales macro-negocios que caracterizan al casamiento Iglesias-Gobiernos, Concordato en España

    .rebajas03.jpg image by esaalto2

    Consumismo convulsivo, apertura en Grandes Almacenes

    En nuestro país, el negocio de la Navidad católica produce tres efectos perversos: el consumismo convulsivo, el olvido de la inteligencia de la naturaleza, del universo todo, del que todos somos hijos, el olvido de los fenómenos evolutivos que produjeron nuestra aparición como especie diferenciada del mono de la que descendemos - no de ningún Dios - y en su antónimo, el reforzamiento del pensamiento científico, del espíritu crítico, materialista, frente a las falacias interesadas de las teologías y los libros sagrados para los clérigos de todas las religiones, si bién, manipulados como se sabe, concilio a concilio, en especial el concilio de Trento, en los católicos.

    Pero hay otro efecto de la farsa navideña este año de crisis económica que se antepone a los anteriores y provoca nuestra hartura: el espectáculo bochornoso del consumismo exacerbado, del lujo y los banquetes, que para celebrar los anuales balances económicos, positivos, multimillonarios – que no nacimientos de Cristos ni Solsticios de Invierno - banqueros, neocons, altos ejecutivos celebran estos días, porque a ellos la crisis no les afecta, sino a los trabajadores y trabajadoras aunque hayamos sido nosotros quienes, por vía gubernamental, les hayamos cedido parte de nuestros Fondos Públicos, para que "no dejen de ganar lo habitual".

    Una vergüenza, sí. Mientras la Tierra produce los suficientes recursos alimenticios para toda la población mundial, el 80% de sus hijxs malvive, malmuere en precariedad extrema, de explotacion insufrible, en guerras de colonización imperialista, de avitaminosis, de hambre, vaya.

    http://1.bp.blogspot.com/_iWV4UuQcn2g/R_2ZoeF4JcI/AAAAAAAAEfs/ZRAz-FGyNnc/s400/POBRES.bmp

    ¿Hasta cuando?

    Elisa Serna.

    Madrid, 22 de Diciembre, 2009 – 17:27 h