el pingue

Tetrabrik y barra

Las tiendas de ultramarinos, además de latas, café, especias y bacalao, vendían la leche y el pan de cada día, mucho antes de que aparecieran las grandes superficies. Recuerdo aún las bolsas de leche Lauki que comprábamos cuando vivíamos en la capital. Era lo más parecido a la leche de vaca recién ordeñada aunque a ésta no había que hervirla. Al mismo tiempo que comprabas leche comprabas la barra de pan, o de riche, o el lechuguino, y de camino a casa cercenabas el currusco justo antes de comer.

Ahora todo esto ha cambiado. Compramos la leche por docenas de briks, el pan congelado en cualquier "baguetería" o gasolinera y no sabemos bien la procedencia, ni la lechería, ni el horno, a no ser que cada uno de nosotros transportemos un scanner de mano para leer el código de barras.

Pues bien. Ayer se repartieron en una de las plazas de mi ciudad 3000 barras y briks de leche por parte de la COAG, como manera de reivindicar actuaciones para salvar un sector en franca extinción. Decía su representante que hace más de veinte años, en el 88, el trigo se pagaba a 34 pesetas y ahora se paga a 24 el kilo. En aquellos entonces un kilo de pan valía 100 pesetas y ahora 500pts o 3€.  ¿Son razones de peso para estar preocupados?

Con el tema de la leche sucede lo mismo. Al productor se le paga a razón de 40 céntimos el litro cuando a los compradores nos cuesta más de 80 céntimos.

Leo una nota de prensa en la que quieren establecer una relación más cercana entre el productor y el consumidor y he de decir que están tardando en potenciarla. ¿Cómo es posible que no haya más asociacionismo y, usando la red, no se comprometan con el comercio que va del productor a la casa como hacen, por ejemplo, ciertas empresas de cítricos? Todos somos culpables por indolencia: los compradores porque no exigimos nada salvo precio, los productores porque les cuesta mucho arrancar con nuevas iniciativas, muchas veces porque los campos se quedan sin mano de obra y las tierras pasan a manos de unos pocos; las administraciones porque no cuidan el sector y están más preocupados de la foto, de la subvención que del problema en sí.

Cada vez que viajo al pueblo quedan menos agricultores. Y de regreso a casa me encuentro con más grandes superficies que son quienes marcan el precio en origen, en el intermedio y en la estantería. Mal vamos.