el pingue

Azogue

La manteca que no usaba para hacer jabón la introducía en un tarro de cristal.  Ella tenía la certeza, a diferencia de quienes lo hacían en cacharros de barro,  que éste enranciaba el aceite y la matanza en general. Cuando destazaban el marrano era la encargada de hacer las cortezas, las morcillas, el chichurro y , de desayuno, las tortas de chicharrones.

Las demás vecinas miraban con reparo a Visi..

-Es una maniática, murmuraban, tiene que meter el hocico en todo y hay cosas que sólo las hacen los hombres. El día menos pensado mata ella el cochino y el marido revuelve la sangre. ¡Hay que ver, oye!

Ella sabía que no era bien recibida en las casas cuando se hacía matanza en el pueblo. La tradición  dictaba que, el vecino ayudaba a atar chorizos y morcillas y, a cambio, recibía unas piezas de cada, un trozo de hígado y una libra de panceta. Esa costumbre no escrita querían muchas que con ella no se cumpliera a cambio de no participar en las labores de limpieza de tripas.

-Ya estás aquí, Visi, como cada año.

-Así es Aurelio, cada vez más viejos....  Este año pesó 150kg la gocha. Tenía bien de grasa.

-¿Me traes las tortas?

- Aquí traigo la masa ya levada así que cuando me digas las formo y las cocemos

- No quieres que te las haga, mujer. He acabado pronto y no me cuesta.

- Gracias pero no. Nada las gustaría más a esas envidiosas que desistiera de llevarlas de desayuno torta caliente hecha por mí

- Ya lo sé maja. Lo que las pasa es que las entra el azogue si sus maridos te felicitan, que lo sé yo. Jajajjaja

- No seas guasón. A mis casi setenta quién me va a mirar.

- Yo ya te miré pero te fuiste con el Delfín.

-Y bien que hice. ¡Mira qué vida me hubieras dado! ¡Hasta me tengo que hacer las tortas de chicharrones! Anda, dime que te debo de la  masa madre, la harina y el horno.

- Para ti son doscientas pesetas. Ya ves que no te guardo rencor...

- Siempre fuiste un bocazas, Aurelio. ¿Has cerrado el tiro?

 

Letrasjuntas nº17