La sombra entreverada del “poder”

El viernes me entregué al cine y a las series. El cine en pantalla grande, en butacón,  en sesión de las cuatro de la tarde, la mejor hora para huir de palomiteros, adolescentes bravucones que hacen chistes a cada instante y de parejas que comentan la película. La elegida fue La sombra del poder. Las series en casa, en streaming y en pantalla pequeña.

No voy a destripar el argumento pero los primeros minutos, entre otras cosas, se habla de blogs. En una de las conversaciones entre los protagonistas, el periodista le dice a la bloguera-periodista de forma irónica:

“Tendré que leer cuatro o cinco blogs para crearme opinión”

¿Somos los blogs líderes de opinión?¿Es esto detentar un poder?¿Hasta dónde llega nuestra influencia?¿Qué peligros tiene?. De las tres primeras pregutas que me planteo desconozco la respuesta pero de la última conozco los resultados.

Hace unos días, en el Facebook, alguien se mostraba decepcionado con los blogs, no con todos pero sí apuntaba un punto de recelo. ¿Qué ha podido pasar para que alguien que ha participado en blogs  reniegue y se sienta defraudado?

Hipotesis A:

Alguno de nosostros, de los blogueros, se ha presentado en su restaurante al grito de “usted no sabe quién soy yo”, con la intención de ser tratado mejor, incluso de que la cuenta le saliera por la filo. Ante esta actitud, el cocinero o el jefe de sala le ha mirado con cara de sorpresa y le ha dedicado el mismo tiempo que a los demás comensales anónimos, algo que el bloguero no ha entendido porque el es “un líder de opinión”, tiene un blog.

Hipótesis B:

El bloguero ha entrado en el resturante, ha pedido un menú, no ha hecho gala de “galones” y le ha decepcionado en parte lo degustado. Quizá porque las expectativas eran enormes y no se han cumplido, porque el comensal de al lado ha sido mejor tratado o el menú ha sido distinto y más apetecible que el suyo. También es posible que el precio se le hay disparado  y la sangre que rezuma la tarjeta le haga pensar en que no ha sido un decisión acertada el ir a este restaurante.

Hipotesis C:

Simplemente no le ha gustado. Tiene criterio, no comparte gustos con quienes hablan bien del sitio, y no considera que sea para tanto. Sí reconoce el esfuerzo pero  el resultado final no le termina de llenar.

Al llegar a casa han tomado el teclado con las dos manos, se han colocado en posición erguida, sin cambiarse de ropa, sin apoyar la espalda al respaldo, y han escrito desde la víscera.

Los blogueros somos consumidores, opinamos, podemos tener criterio mejor o peor formado pero, en el caso de la gastronomía, no se puede jugar. Un restaurante no es una macroempresa. Son centros laborales en los que hay un empresario jugándose, quizá, el patrimonio dando de comer y de beber lo mejor que sabe y con la responsabilidad de pagar una nómina a sus empleados.

¿Qué es mejor ante el fracaso de nuestra visita?¿En un arranque de ira bloguera echar por tierra el trabajo de cocina y sala?

Creo que hay que cuidar el estilo, demostrar que las cosas se pueden contar con humor y sosiego o simplemente no hacer mención. ¿O es que vamos a los restaurantes para tener algo que contar, para copiar la actitud del mal crítico?

Los blogs gastronómicos estamos en la adolescencia, nos salen granos muy a nuestro pesar, la chica o el chico que queremos conocer no nos ha hecho ni caso, el grandullón de turno nos desprecia y nos ningunea por empezar a ser competencia, y el día que preparamos el momento ideal para la conquista, el día que nuestros padres y madres han salido de casa, todo resulta un desastre: la comida no está buena, a ella o a él no le gustan los ahumados, y el vino que hemos comprado está avinagrado porque no tenemos ni idea y el dependiente nos ha engañado. Somos adolescentes porque en vez de disfrutar del momento, de la compañía, en vez de fijarnos en los ojos, en las sonrisas, en el pelo, en vez de sentir cada día que el más fugaz beso es un momento mágico, inesperado, lo que queremos es que nos vean con el premio a nuestra insistencia.

El tiempo lo cura todo, incluso las llagas más profundas, aunque las no ganadas en el campo de batalla son las más dolorosas, por injustas, por no merecidas.

P.D:

Repaso la lista de los mejores restaurantes y no puedo por menos de alegrarme por  ver allí, en lo más alto, a los hermanos Roca como fruto del tesón y del esfuerzo; a todos los demás, empezando por Adrià porque desde un primer momento ha/han hecho partícipes a todos sus colegas, ya sea el de un chiringuito de playa con enjundia hasta al estudiante de cocina y sala que hace prácticas y está en plena formación. Esto sí es un factor diferenciador con respecto a los demas, la generosidad innata de los grandes.

No sé si tendría que haber más, si la lista es una más, un meme, ……….. Lo que sí lamento es que hayan salido de ella restaurantes cuyas plantillas, estoy seguro, dan cada día lo mejor de sí………….. En tiempos de crisis, y no soy experto, cualquier estímulo para llenar nuestros restaurantes ha de ser bienvenido. Mi más sincera enhorabuena a todos.