el pingue

Sin humos

Aquel cigarrillo a media mañana, tras el café con leche y el pincho de tortilla, era el mejor. Luego estaba el de después de comer, el de la tarde con unas cañas y el de la noche después de la cena. A mí me gustaba fumar y creo que me gusta todavía, aunque prefiero no saberlo.

Viene una ley restrictiva que impone la ausencia de fumadores activos en los restaurantes, en los comedores, a pesar de que muchos de estos estén preparados y tengan extractores dispuestos a no dejar rastro de olor ni  de humo. ¿A quién beneficia que haya una ley más seria? A todos.

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Hace unos días soporté una comida en un restaurante de mi ciudad en el que de todo el comedor había una mesa con tres comensales que ya entraron fumando  habanos -Cohibas-  y terminaron el menú fumando. Mi almuerzo fue un espanto, no sabía qué era lo que comía salvo por la forma y algo por el sabor. ¿Es esto saludable para los clientes, para la "marca" restaurante? Yo creo que no.

¿Quién pide respeto a su libertad? Los fumadores, y estoy de acuerdo. Pero, ¿quién respeta la libertad de los no fumadores? Seamos serios. No vale aquello de "yo soy tolerante y no me importa que fumen durante la comida", porque es mentira. Comer con el humo entrando por la nariz y la boca es no disfrutar de los platos y tener una mala experiencia.

¿Cómo solucionar el problema? Bien, yo creo que el establecer salas para fumadores es una buena idea, siempre y cuando haya sistemas de aireación y extracción. ¿No los hay en los eropuertos? Una curiosidad, ¿qué porcentaje de fumadores hay en esas salas en relación a todos los pasajeros?

Creo que hay que ser serio. Los bares y restaurantes donde se fuma están en extinción y la iniciativa ha de partir por parte de los hosteleros, ofreciendo alternativas a un Gobierno que, en este caso, lanza una propuesta para ver qué se dice, y luego veremos en qué termina. Es por esto por lo que animo a que se ofrezcan alternativas. La administración y los empresarios tienen intereses comunes: vender tabaco. Los hosteleros otra más: ofrecer confort.

No soy anti-fumador, soy a favor de poder tomarme una caña o un menú del día sin tener que soportar, de quien está al lado, bocanadas de humo mientras como. Otra cosa es que fuera tras haber comido. Entonces, como diría un buen amigo, "haríamos un poder".