El Lago. Marbella

06 Nov 2010
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¿Qué es un equipo sin compadreo ni indolencia? El de “El Lago”.

Me llevaron al restaurante sito dentro de un complejo dedicado al golf. El taxista días antes me había comentado que ya no hacían tantas carreras, que el turismo que viene a esta costa para jugar y hacerse durante una semana decenas de hoyos ya no coge taxi, ahora alquilan coches y furgonetas.

Lo que es ya más raro, y no lo he visto en otros lugares, es que un campo de golf tenga un restaurante de postín y menos estrellado. Por la mañana una carta, por la noche restaurante gastronómico.

Diego no duda en vindicar su tierra, y lo hace junto a Paco trayendo vinos de la zona, viandas de no más allá de lo que quizá alcance la frontera de su “Mapa Mundi de Andalucía”. Pasan por la mesa gazpachuelos, chivillo, sardinas, perdices, …..

Bien. ¿Y qué tiene de diferente con muchos de los restaurantes que se fijan en el entorno para confeccionar la carta? Sencillamente que aquí se lo creen. No digo que los demás no lo hagan pero hay que hacer un gran esfuerzo para ir contra corriente. Desde luego no es la única vía posible, es una más pero que sólo es buena si se toma en serio.

Quien busque novísima tecno-cocina no la encontrará. Solo será así porque quizá en ese plato merezca la presencia. La cocina de Diego es comprensible, sin estridencias, sin riesgos inútiles, sabrosa, muy bien confeccionada, muestra de una pasión que sale a relucir  cuando te explica la procedencia de cada producto o él confecciona la agenda de visitas a almazaras, panaderías, bodegas….

Lo que han conseguido Diego, Paco y sus respectivos equipos es que aquello que se llama “familia” en hostelería sea una realidad. Su éxito es bien merecido. Y yo estoy muy contento de haber empezado en la cocina con Del Río y verlo crecer en el oficio.