el pingue

"Campana (de humo) y se acabó". MDF4

 "Soy alguien del gesto y la emoción y si la tecnología lo favorece pues la utilizo"

Hoy, repasando las fotos de ayer, he visto que el regalo a los "transgresores" fue una calabaza. ¡La ruperta!. Es por eso por lo que utilizo la frase mítica de las supertacañonas en el momento de finalizar el turno de preguntas. Porque eso es lo que he estado haciendo todos los días, preguntándome qué sentido tenían ciertas ponencias e incluso el propio Madrid Fusión.

Primero hablaré de ayer, donde la mejor fue la de Pepe Solla con una ponencia a primera hora, lo que supone que los congresistas no han llegado. "Mi cocina se basa en una mirada lógica". Pues así es: producto de primera, cocciones perfectas y equipo. Éste, lo primero que hizo, fue abrazar a sus dos ayudantes y plantarles dos besos. Gestos, sí, pero gestos que dicen mucho y hablan de la persona que ejerce y de su cocina. Pierre Gagnaire así lo comentaba en su entrevista, otro de los platos fuertes del día, quien no se niega a nada pero en este momento no está en el camino de la "tecnogastronomía alginatada". Él, el chef francés, no se cierra en banda ni se encierra en su "localidad". Es valiente al hablar de coherencia en el gesto y en la emoción, coherencia en la cocina.

Grant Achatz  se presentó con todo su equipo. Un tipo normal que se pregunta el por qué y que busca respuestas ayudándose de gente con los que formar un grupo. Estilo personal, señores, lo que cada día falta más. Utensilios, vajilla, cocina creada con sentido de la estética y del gusto.

Llena de sinceridad y de emoción la ponencia de José Avillez quien ha renovado un restaurante "engolado" en un restaurante más moderno, bajando los precios, comprando gran producto y no olvidando nunca la memoria y el sentido del humor.

Dani García sacó de su chistera el tomate nitrogenado, su torta de camarones transparente y su "buen rollo". Inteligente manera la de este oriundo marbellí, quien no abandona su identidad para abrazar qué sé yo que otras cosas,  sin renunciar a nada.

Denis Martin trajo un video con sus elaboraciones repletas de humor y de trampantojos, pues así se llamaba la ponencia que compartía con Dani García. Tengo la sensación que para admitir tantas "bromas" has de ir preparado, pues puede llegar un momento en el que mires de soslayo antes de huir a comer unos buenos morros con tomate. Él se dio cuenta de lo pesado de la ponencia hasta tal punto que admitió que si asiste a otra edición cocinará en directo. Se agradece el detalle.

Massimo Bottura....... A ver. Empezó con un video....... Bueno, me pareció una cocina radical, muy personal, pero llena de gusto y eso es lo que me interesó de su ponencia. No tenía el día para videos "presocráticos", como dice De Jorge.

Y un poco de patria: muy buena la comida servida por la gente de Valladolid. Fueron muy inteligentes apareciendo con enormes cazuelas repletas de guisos, de sopas de ajo..... y no abandonar nuevas propuestas, como el guiño a la cocina japonesa que comí y me pareció delicioso. A poco no llego al festín pues la conferencia terminó tarde. Ya decía yo que faltaba gente en el patio de butacas...

La película del día fue la dedicada a Hilario Arbelaitz. Impresionante recorrido, emocionante, muy real, sin concesiones. INCREÍBLE como lo controla todo y no delega. Un trabajador de la cocina, repleto de genio, ese que los de la Michelín no encuentran.

La cara B:

Cada día aguanto menos los discursos, los de los políticos que acuden a estos actos y los de los cocineros que hacen un plato y luego se inventan una historia alrededor de el mismo. Es la sensación que tengo. Me cansa mucho la aparente prepotencia -espero que sea pose- de ciertos críticos, quienes se atreven a censurar e incluso a decidir por el propio cocinero, indicándoles el camino a seguir. Por esto es por lo que valoro la aparición en escena de Adrià, aunque ha de cuidarse no vaya a cabrear a los gurús.

No entiendo como un presentador o moderador de debates puede hablar más que los propios "debatientes", haciendo del momento un esperpento o quizá es lo que se busca, autopromoción y auto regalo de sus propios oídos. Los congresos no pueden ser un campeonato de catálogo, no deberían serlo. ¿En qué estamos? ¿En a ver cuántos renombrados cocineros traigo? No creo que sea el camino y parece que así fuera.

Veo a los cocineros cansados de estas historias, de abandonar sus casas, aunque a veces creo que es por miedo, o por estar en la pomada, o por utilizar el evento como acto publicitario. No creo que sea razonable el atascar las mañanas y las tardes con un sinfín de ponencias. ¿No sería mejor no tener tantas y sí ampliar las existentes? ¿Y si quienes vienen a dar su clase magistral son los que realizan las comidas del mediodía? ¿Tan difícil es? ¿No están acostumbrados en sus negocios a hacer cátering? Es muy difícil saber de qué está hablando quien cocina y quien degusta si los que están en sus butacas no pueden saberlo y quizá nunca viajen a esos restaurantes. ¿No es un mejor acto publicitario?

Para finalizar, agradezco la acreditación a Madrid Fusión y agradezco el trato pues, por lo menos conmigo, fue muy agradable. Me parece que Madrid Fusión es un evento necesario pero al que creo que le empiezan a salir goteras por lo que es momento de retejar. Y eso sí, es posible que yo esté equivocado y las preguntas que me hago sean las erróneas y yo un cascarrabias.