La batalla de Manchester

Rooney marca cuatro goles ante el Hull y coloca a su equipo líder con 50 puntos, aunque con un partido más que el Arsenal y dos más que el Chelsea (ambos con 48). El Arsenal ha recuperado los 11 puntos que le sacaba el Chelsea a finales de noviembre. Pero a veces se despista, como ayer cuando fue eliminado de la Copa por el modesto Stoke. El Chelsea camina sin sobresaltos y no le afecta quedarse este mes sin sus jugadores africanos.

Todo eso está muy bien, pero de lo que se hablará esta semana será de la batalla de Manchester, el partido de vuelta de la Carling Cup entre los dos clubes de la ciudad. Como si fuera un Boca-River. Lo tiene todo, incluso declaraciones insultantes, las que uno espera en climas más cálidos. Hasta la Policía está preocupada por los posibles incidentes.

En la ida, ganó el City por 2-1, con dos goles de Carlos Tévez, que se tomó cumplida venganza del supuesto desprecio que sufrió la temporada anterior en el United. Cuando Ferguson quiso renovarle, ya era demasiado tarde y el argentino había decidido cambiar de acera. O quizá fue cosa del consorcio de empresarios que tenía sus derechos. Nunca estuvo muy claro.

Tras el segundo gol, Tévez y Gary Neville se cruzaron gestos de desprecio porque el defensa del United había dicho que ‘El Apache’ no valía los 28 millones de euros que el City pagó por él. Tal y como está el fútbol, esta es una ofensa que no se debe tolerar, aunque hay que recordar que Tévez marcó la pasada temporada sólo cinco goles en 29 partidos de Liga (en esta, lleva 12). A diferencia del mundo real, la gente del fútbol vive en un universo en el que el concepto de inflación no existe.

Por tanto, fue como si le hubieran mentado a la madre. Y allí fue ‘El Apache’ con todas las flechas: “Es de muy chupamedias lo que hizo Gary al decir que yo no valgo 25 millones de dólares para quedar bien con el técnico. ¿Ese tarado para qué mierda habla de mí?”

De entrada, la prensa británica quedó ‘lost in traslation’. ¿Chupamedias? La cosa quedó en “boot-licking moron”, que tampoco suena mal, y a fin de cuentas las medias y la bota quedan bastante cerca. Lo suficiente como para que la afición del United desarrolle instintos homicidas hacia Tévez, la del City esté dispuesta a responder con las mismas armas, y la Policía y la Federación teman terminar en las páginas de sucesos.

Quien no ha dicho una palabra más alta que otra ha sido Robinho, a punto de volver cedido a Brasil. El brasileño no ha insultado a nadie, porque eso supondría hacer un esfuerzo exagerado para él. Se ha limitado a jugar como un chupamedias.

Iñigo Sáenz de Ugarte