Salir de la recesión de aquella manera

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El Reino Unido ha salido arrastrándose de la recesión. 18 meses después de entrar en números rojos, el PIB británico creció un 0,1% en el último trimestre de 2009. La cifra es escuálida y permite pocas alegrías. Gordon Brown dijo en el Parlamento que la economía británica era la que estaba mejor preparada entre los grandes potencias mundiales para abandonar la crisis. La frase le perseguirá hasta la próxima campaña electoral. La opinión pública no entiende de matices en los asuntos económicos, pero las grandes cifras las tiene claras. Y al final los británicos son los que van en el furgón de cola en el G-7.

Una vez más, las cifras oficiales quedaron lejos de las previsiones más optimistas del Gobierno y los analistas privados, que esperaban un crecimiento de tres o cuatro décimas. ¿Aciertan alguna vez los economistas? Es posible que la revisión del dato dentro de unas semanas aporte alguna décima más. El descenso del PIB en el conjunto de 2009 fue del 4,8%, el mayor desde la depresión de los años 30. A falta de una, aquí se hacen dos revisiones del dato de crecimiento, la primera a finales de febrero.

Diciembre fue el último mes en que estaba en vigor la reducción temporal del IVA, que desde entonces ha vuelto al 17,5%. La producción de automóviles aumentó de forma espectacular ese mes, un 58% con respecto a noviembre, gracias al programa de ayudas públicas para sustituir los vehículos de más de diez años.

Son factores que no tendrán ya el mismo impacto en el primer trimestre del 2010, lo que aumenta el peligro de una nueva caída del PIB o de un crecimiento tan bajo que sea incapaz de detener la destrucción de empleo. El siguiente dato se conocerá en abril, sólo 11 días antes del 6 de mayo, la fecha más probable de las elecciones generales. En caso de recaída, será otro clavo en el ataúd electoral de los laboristas.

El Gobierno confía en que los nuevos datos hagan que el Banco de Inglaterra mantenga los tipos de interés en el 0,5%, el nivel más bajo de la historia, a pesar de que la inflación superará en enero con claridad el 2%, que es el objetivo declarado del banco central. Pero no tendrá efectos muy llamativos si los consumidores continúan utilizando estos meses para reducir su deuda.

Los turistas españoles están de enhorabuena (los que tengan dinero para viajar). La libra perdió valor frente al dólar y el euro nada más conocerse la noticia del PIB. No se espera que se recupere de forma sustancial en los próximos meses. Con la que está cayendo, la ventaja comparativa que da una moneda depreciada a las exportaciones es una de las pocas esperanzas a las que el Gobierno puede agarrarse.

Y lo mismo se puede decir de las empresas españolas del sector servicios a las que la recesión en España está afectando su nivel de ventas y tienen planes para ampliar su presencia en el Reino Unido. Zara, Massimo Dutti, Desigual y Mango son algunas de las compañías que ya están haciendo números.

Iñigo Sáenz de Ugarte