Los tories tienen problemas con las sumas

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Los tories necesitan urgentemente una calculadora. En su empeño por pintar una imagen tétrica de la Gran Bretaña gobernada por los laboristas, han cogido la mala costumbre de tropezar con las estadísticas. Y lo malo es que les pillan muy rápido.

Los conservadores han denunciado la decadencia social del país y el fracaso de las promesas laboristas de conseguir una nación más igualitaria. Como muestra, han presentado un informe con, entre otros datos, el escandaloso número de embarazos adolescentes.

En diez de las zonas más deprimidas de Gran Bretaña, dicen, el porcentaje de chicas embarazadas de 15 a 17 años es ya del 54%, mientras que en las zonas más ricas ‘sólo’ es del 19%.  En el prólogo del documento, el líder conservador, David Cameron, es contundente: “Este informe revela la verdad: después de 13 años de Gobierno, el partido que alardea de trabajar por la igualdad ha ofrecido lo contrario. Los laboristas han dejado tirados a los más pobres”.

¿La verdad? A la cifra de embarazos le falta una coma, porque la real es 5,4%. La errata se repite tres veces en el documento. Pero también se equivocan con el 19%. Aquí la realidad también es diez veces menos dramática. De hecho, los embarazos de jóvenes han descendido un 10,5% desde 1998, según los laboristas, aunque en 2009 hubo un leve aumento sobre el año anterior.

Si fuera la primera vez, se podría achacar todo a un error producto de las urgencias de la precampaña. Pero hay ya unos cuantos precedentes. En febrero, el partido envió a sus sedes locales estadísticas de inseguridad ciudadana que ponían los pelos de punta. Los tories no se habían dado cuenta, o sí pero prefirieron obviarlo, de que la forma de registrar las denuncias había cambiado en 2002. Los policías estaban obligados a computar cualquier denuncia, incluso si se refería a un perro paseando sin correa.

En una intervención poco habitual, el presidente del Instituto de Estadística acusó a los conservadores de “engañar a la opinión pública” al hacer un uso equivocado de las cifras.

Algo peor que fallar con los números es la demagogia. El portavoz conservador de Interior, Chris Grayling, se convirtió en agosto en el hazmerreír de la prensa cuando comparó la violenta Baltimore que se ve en la serie televisiva The Wire con lo que ocurre en algunas ciudades británicas. Grayling no sabía de lo que hablaba. Baltimore tuvo 36 asesinatos por 100.000 habitantes en 2008. En el Reino Unido, la tasa fue de 1,5 crímenes por 100.000, y en todo EEUU de 5,5.

En cierto modo, los laboristas se lo tienen merecido por su intento de congraciarse con la prensa sensacionalista prometiendo mano dura no sólo lógicamente contra los delitos sino también contra lo que llaman “conductas antisociales”. Es un concepto tan amplio que puede abarcarlo todo e incluye comportamientos difíciles de solucionar a corto plazo.

Los laboristas no pueden presumir de haber conseguido una sociedad más justa que la que recibieron cuando Tony Blair ganó las elecciones de 1997. Al menos tienen a su favor las estadísticas del crimen. Aunque no siempre son fáciles de interpretar, revelan un claro descenso, un 45%, en el número de delitos, según The Economist, desde que en 1995 llegaron a su punto más alto. La tendencia es similar con los delitos más graves, como homicidios y robos con violencia.

Sin embargo, la inseguridad ciudadana es también un asunto de percepción. Los ciudadanos creen que ha aumentado en todo el país, aunque se da la paradoja de que si les preguntan sobre lo que conocen, su ciudad o condado, responden en los sondeos que ha descendido o que no es un problema serio.

En lo que coinciden es en el pesimismo sobre la situación actual del Reino Unido. Un 70% opina que vive en una sociedad “rota”, perseguida por profundos problemas sociales, según una encuesta reciente de The Times.

Es precisamente uno de los lemas más empleados por los conservadores. El partido de Cameron juega con el viento a favor. Sólo tiene que aprender a no hacer el ridículo con los números.

Iñigo Sáenz de Ugarte