Mensaje de Londres a las azafatas de Iberia: ¡Sonrían!

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El anuncio de la fusión de British Airways e Iberia no ha dejado muy contentos a algunos de los usuarios de la compañía aérea británica. Es más fácil escribir un comentario en una web que sacar a BA de las pérdidas: 325 millones de euros en números rojos desde abril a septiembre. La prensa lo ha llamado «matrimonio de conveniencia». Lo cierto es que en el baile de fin de curso las novias se habían acabado y BA sólo podía sacar a bailar a Iberia. Las demás ya estaban comprometidas.

Al menos, algunos de los lectores de la web de The Times fueron ingeniosos, tampoco mucho, para definir en términos peyorativos, a la nueva pareja. Uno llamó a Iberia «Easyjet sin sonrisas» (de azafatas). Otros repartían a ambos lados, como el que dijo que era como una fusión entre el Titanic y la Armada Invencible, con pocas posibilidad para las dos empresas de mantenerse a flote. Hay que recordar que en Gran Bretaña no le llaman la Armada Invencible, sino ‘the Spanish Armada’. Lógico, muy invencible no fue.

Los analistas no van de graciosos, pero sí dicen que la diferencia en la calidad de servicio entre BA e Iberia es muy grande. BA recibe aún elogios por el nivel de su servicio. Su puntualidad continúa siendo alto, el peso máximo del equipaje que permite al pasajero de la clase turista es de los mayores del mercado (23 kilos) y aún no carga el precio del billete con innumerables extras. En la coyuntura actual, esa calidad oculta un panorama mucho más oscuro. Este verano, BA perdió 18,3 euros por cada uno de los pasajeros de sus vuelos.

Es una oportunidad para que Iberia aumente la calidad de su servicio. No para que BA baje el suyo.

Iñigo Sáenz de Ugarte