La mujer de Cameron se queda con los titulares

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La’batalla de las esposa’ de los tres principales líderes británicos ha quedado desequilibrada antes de empezar. Los conservadores han anunciado hoy que Samantha Cameron está embarazada. La esposa de Cameron tendrá el niño/a en septiembre.

Ayer un periódico mostró unas fotos de Samantha hechas a mediados de los 90 para echar una mano a una amiga diseñadora. Nada de lo que deba avergonzarse, aunque es de suponer que algunos de los más venerables votantes del partido hayan elevado ligeramente una ceja, o las dos. Para no tener problemas, David Cameron ha dicho que ellos no esperaban que se dieran a conocer. Vamos, que confiaban en que siguieran encerradas en algún cuarto oscuro. Por si acaso.

Hoy se ha sabido la noticia del embarazo, que tiene una curiosa repercusión política. El líder tory había anunciado que su esposa tendría una participación relevante en la inminente campaña electoral. La prensa –la seria, de la otra ya ni hablamos– no necesitaba muchas más excusas para dar más colorido a las páginas de política. Por muchos artículos que le dediquen a ello, nadie ha podido demostrar nunca que las esposas de los líderes (porque suelen ser hombres) tienen alguna repercusión en las urnas.

Ahora existe la duda de si la señora Cameron se prodigará en actos públicos, aunque si su embarazo no le da complicaciones, podría hacerlo.

Además de una cachonda portada de Private Eye, el tema de las esposas y las campañas ha dado lugar a la respuesta más inteligente, que proviene de la mujer del líder de los liberales demócratas, Nick Clegg. Miriam González Durántez, que por cierto es española, ha dicho que le gustaría desde luego que a su marido le vaya bien en las urnas y que le apoyará en lo que pueda, pero sus hijos, primero, y su trabajo, después, son mucho más importantes.  No está para hacer de animadora del esposo y The Independent le ha elogiado por eso en un editorial.