Camaradas, ahora responderé a las preguntas de la prensa

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Algunos actos políticos parecen pensados para que salgan mal. Los laboristas presentan su programa electoral ante una audiencia formada por políticos y seguidores del partido. Perfecto. Después, el primer ministro responde a las preguntas de los periodistas. No hay problema. Pero los dos actos se realizan en la misma sala. A la primera pregunta de un periodista de la BBC, el público responde con unos cuantos abucheos. Más tarde, pregunta uno de The Sun y se oyen risas (bueno, el periodista también se ríe).

Las respuestas de Gordon Brown son recibidas con aplausos, como si fuera un programa de televisión. En su twitter, Paul Waugh, del diario Evening Standard, lo compara con un acto en Corea del Norte. Seguro que en Private Eye se ponen las botas.

No ayuda mucho para la retransmisión televisiva que la pantalla situada detrás de Brown no deje de parpadear. Eso que llaman en televisión «ruido visual» obliga al realizador de BBC News a pinchar otras cámaras laterales para enfocar al primer ministro, planos mucho menos favorecedores.

¿Hay algo que les salga bien a los laboristas?