El BNP y los símbolos británicos

El British National Party lo ha vuelto a hacer y, como en las anteriores ocasiones, ha fracasado. El partido de extrema derecha británico no ha conseguido los efectos esperados al intentar usar otro símbolo de la patria como es el Marmite, para obtener algún rédito electoral.

[youtube HM5VkCNdflk nolink] Sin comprenderse muy bien por qué (tampoco es que haga falta buscar motivos en las cabezas pensantes del BNP) Nick Griffin, el líder del partido, grabó un mensaje electoral en el que aparecía en el margen izquierdo una imagen del producto.

Según ellos, los dueños de Marmite querían patrocinar la campaña de BNP. Unilever, la compañía que comercializa el producto, los ha denunciado por usarlo sin su consentimiento, negando cualquier relación.

No es la primera vez que los que se declaran defensores de los nativos británicos, tratan de hacer suyos los símbolos del país.

En marzo del año pasado lo intentaron con el Spitfire, caza que los ingleses usaron en la Segunda Guerra Mundial. El BNP lanzó un póster con el eslogan ‘Battle for Britain’ antes de las elecciones regionales y al Parlamento Europeo del mes de junio.

Resultó que lo que quería ser un alegato contra la inmigración de la Europa del Este acabó por convertirse en un homenaje a los combatientes polacos que lucharon contra los nazis pilotando aviones de la RAF. El Spitfire elegido para la valla publicitaria pertenecía al escuadrón 303, que curiosamente estaba formado por polacos expulsados de Polonia. La metedura de pata, como es normal, provocó las burlas de los grupos antifascistas.

Ese mismo mes, lanzaron una campaña para las mismas elecciones con la imagen de Winston Churchill por bandera. En otro vídeo, Griffin explicaba las supuestas razones por las que Churchill sería hoy un miembro del BNP y lo actual de su discurso en el Reino Unido hoy. La ocurrencia provocó las críticas enérgicas de todos los grupos políticos y llevó a la familia del ex primer ministro a una batalla legal que acabó ganando.

Con el ascenso del otro Nick, Clegg, el de los liberal demócratas, no sería de extrañar que al racista de Griffin se le haya ocurrido darse un poco de publicidad, aunque sea de esta manera.

 Daniel del Pino