Los placeres prohibidos

Por la cuenta que les trae, los políticos suelen ser muy cautelosos al hablar de su carácter en las entrevistas. The Guardian intentó este fin de semana romper el cerco y presentó a los tres líderes idéntico cuestionario. Gracias a él, sabemos que el “placer prohibido” de Gordon Brown es comprar cosas por Internet: “Especialmente ahora, que hemos convencido a varias webs de que los pedidos del señor y la señora Brown desde Downing Street no son una broma”.

A la hora de nombrar al personaje vivo que más admiran, Brown y David Cameron van a lo seguro: Mandela. Nick Clegg sorprende con el escritor surafricano Coetzee. Es un tipo emotivo. Le preguntan por la última vez que ha llorado y dice: “Hace poco, cuando escuchaba música en el coche”. El placer prohibido de este hombre tan sensible es fumar.

Las dificultades de comunicación de Brown quedan de manifiesto. ¿Qué es lo que más lamenta haber hecho?: “Creo que podría haber expresado de forma más elegante mi propuesta (de matrimonio) a Sarah”. No dice más, aunque nos podemos imaginar lo peor de un hombre tan tímido como Brown.

Cameron y Clegg coinciden en los superpoderes que les gustaría tener: teletransporte. Sería muy útil en una campaña electoral. Y en otra cosa. A la pregunta de cuándo han estado más cerca de la muerte, ambos citan el mismo caso: un accidente de esquí.

El tory deplora en los demás la falta de sentido del humor y de su aspecto físico, esos mofletes tan sonrojados. Clegg ya no está muy satisfecho de su estómago, pero lo cierto es que muchos políticos se cambiarían con él.

También hay cuestionarios para otros políticos. A la inevitable que pregunta que nadie responde (¿con qué frecuencia hacen el amor?), el ministro Andy Burnham dice: “Desgraciadamente, no tanto como Clegg”. El ministro Miliband se rinde: «Oh, por favor, yo no soy Nick Clegg».

El consejo de Clegg a estos admiradores: “Los que se dedican a hacer la cuenta no están disfrutando lo suficiente”.