Los museos y el sexo

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Los grandes museos de Europa parecen afectados por el virus del erotismo desbordado. Picasso, Velázquez, Rubens y Tiziano están muy bien, pero hay que atraer clientes, perdón, amantes del arte como sea. El Thyssen ya ha dedicado una exposición al sexo, con todos los subterfugios artísticos necesarios, y ahora es la National Gallery la que se ha tirado a la cama.

The Hoerengracht (traducible como ‘El canal de las prostitutas’) recrea el ambiente del distrito de Amsterdam especializado en el intercambio de sexo por dinero. En modo alguno intenta dar una visión positiva de la prostitución, dicen sus responsables. Faltaría más. Cómo han podido pensar algo así.

Exposiciones como ésta tienen un pase en los museos de arte contemporáneo, donde evidentemente cabe todo hasta que vuelve a salir el debate sobre lo que es arte. Pero la National Gallery no se dedica a ese negociado. Siempre puede decir que sus salas están llenas de mujeres desnudas. En cuadros antiguos que representan figuras mitológicas, cierto, pero desnudas al fin y al cabo.