Tu ADN es propiedad del Estado

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La Policía británica es adicta a tomar una muestra de los detenidos (saliva, en general) para hacerle la prueba del ADN. En el país europeo en que no existe el DNI (a pesar del intento frustrado del Gobierno laborista), en realidad los ciudadanos, al menos, muchos de ellos, están identificados por el ADN. No es necesario ser culpable o ni siquiera haber sido procesado.

Por eso, cerca de cinco millones de ciudadanos están ‘fichados’ por la Policía (un espectacular 8,7% en Inglaterra y Gales, y un 4,7% en Escocia). En porcentaje, no hay país del mundo en que se llegue tan lejos en esta discutible práctica. Se puede ver la lista completa en The Economist. En España, son sólo 56.514.

La costumbre ha llegado al extremo de convertirse en un incentivo para las fuerzas de seguridad. Según un informe oficial hecho público recientemente, las detenciones se practican de forma casi rutinaria sólo con la intención de añadir a una persona más en la base de datos. El cálculo es que un millón de inocentes está ya registrado. ¿Qué derecho tiene el Estado para quedarse con tu ADN si no has cometido ningún delito? Si acaso, la idea de que todos somos sospechosos mientras no se demuestre lo contrario.

Por lo visto, algunos son más sospechosos que otros. El informe estima que tres de cada cuatro jóvenes negros aparece en la base de datos.

Tomemos un ejemplo. Anoche, los integrantes del grupo rockero The Thirst, todos ellos jóvenes de raza negra, fueron detenidos en un impresionante operativo policial formado por 30 agentes y un helicóptero. Una imagen captada por una cámara les había descubierto mientras cargaban un coche y entre las cosas que introducían en su interior parecía haber un arma de fuego. En realidad, lo único que llevaban encima eran los instrumentos de la banda. La Policía ha pedido disculpas por el error, no antes de que los músicos pasaran 15 horas encerrados.

Con ellos, pasaron por el mismo trance el manager del grupo y un amigo. Uno de ellos es blanco. Por alguna extraña coincidencia, fue el único al que los policías dieron algo de comer durante la estancia en comisaría.

Como es habitual, todos fueron fichados. Les tomaron las huellas dactilares y, evidentemente, tuvieron que entregar una muestra de ADN.

Por muchas disculpas que se hayan presentado, lo que está claro es que la Policía ya tiene su ADN. Y no lo va a soltar.

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23.00

¡Sorpresa! Al menos, algo se ha hecho como es debido en la historia de la detención de The Thirst. La Policía ha prometido que eliminará de sus archivos las huellas dactilares y el registro de ADN de los injustamente arrestados.

Iñigo Sáenz de Ugarte