Estudiantes y terroristas

Hace unos cuantos días, Íñigo Sáenz de Ugarte publicaba un artículo sobre la paranoia de la Policía británica con el tema del terrorismo. Todos somos sospechosos. Y hacerse fotos en monumentos es un síntoma de que planeas algo malo. Al menos, la Policía tiene el derecho a registrarte si lo ve necesario.

A principios de abril, 10 estudiantes paquistaníes en el Reino Unido fueron testigos directos de que la Policía va en serio. Tras una redada que no será recordada como un ejemplo para las agencias antiterroristas internacionales, fueron detenidos e interrogados durante 27 días. El Gobierno decidió deportarlos sin pruebas de que estuvieran preparando ningún atentado.

Las detenciones se desarrollaron de la siguiente manera:

El 8 de abril, Bob Quick, el jefe de Scotland Yard encargado de la operación, sale de White Hall con unos papeles en la mano que describían con todo lujo de detalles los lugares y las horas a las que iban a ser detenidos.

Ampliación de los documentos con los que Quick salió de White Hall.Un fotógrafo que esperaba la salida de Quick captó al jefe de Scotland Yard con los documentos en la mano. Cuando llegó a la redacción, el fotógrafo se dio cuenta de que lo que había en los documentos era muy serio, avisó al Gobierno y prohibieron su publicación.

Para que no hubiera ninguna filtración, el Home Office decidió que los arrestos debían adelantarse y hacerse a plena luz del día.

La Policía entró en las universidades de Liverpool y Manchester y en sus apartamentos y los sacaron a rastras ante la atenta mirada de compañeros, profesores y vecinos.

La Policía de Manchester y el primer ministro, Gordon Brown, se felicitaron por la operación e intentaron distraer la atención de la metedura de pata de Quick. Las detenciones fueron calificadas como la mejor operación antiterrorista en años en el Reino Unido.

Según ellos, los detenidos tenían planeado atentar «de manera inminente» contra centros comerciales en Manchester y Liverpool. La coartada era que las cámaras de seguridad los habían grabado en estos lugares haciendo fotos.

Brown llegó a acusar a Pakistán de haber perdido el control de los visados y los periódicos sensacionalistas empezaron a sacar historias sobre los supuestos miembros de Al Qaeda.

Quick no tuvo más remedio que dimitir. Ocho meses después, los 10 estudiantes están en Pakistán y viven en el limbo.

La semana pasada, el diario The Guardian se desplazó a Pakistán para entrevistarlos. Sus antiguos compañeros de universidad no quieren saber nada de ellos. Sus vecinos los miran con recelo. Exigen al Gobierno británico una explicación y una disculpa.

Aquí está el vídeo en The Guardian. Al parecer, unas fotos en Facebook fueron suficiente prueba.

Daniel del Pino