Unos números tan rojos como la camiseta

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Después de rescatar a los bancos, ¿ha llegado el momento de que el Gobierno británico reserve dinero para librar a algunos clubes de fútbol de la bancarrota?

No tan rápido, pero el jefe de economía de la BBC, Robert Peston, ha hecho un alto en sus crónicas sobre la recesión para centrarse en las finanzas del Manchester United, prototipo del club de éxito en los campos y capaz de generar cada año centenares de millones en ingresos. Lo ha hecho porque el equipo de Ferguson acaba de ser eliminado en la tercera ronda de la Copa inglesa, una decepción que, según Peston, han tenido que sentir tanto los que llevan las cuentas como los apasionados hinchas.

Peston sostiene que la gigantesca deuda del club sólo es sostenible si el equipo continúa ganando y generando ingresos. Sencillamente, no se puede permitir caer eliminado en la primera ronda de la Liga de Campeones (lo que no ha ocurrido) y tampoco perderse las últimas rondas de la Copa. Hasta ese nivel, vive al límite.

No es una excepción. El Liverpool sí se ha quedado esta temporada sin más ingresos de la Liga de Campeones y se tiene que conformar con la modesta aportación de la Liga Europa (antigua Copa de la UEFA). Incluso aunque los hinchas ‘reds’ continúen llenando Anfield, no todo se reduce a la taquilla. La capacidad del club de generar recursos a través de publicidad y patrocinios depende de que aparezca en las televisiones de medio mundo cada martes o miércoles. Los jueves no dan tanto dinero.

Por eso, Rafael Benítez se quedó compuesto y casi sin fichajes este verano. Contrató a Aquilani por 28 millones de euros y creía tener dinero para seguir gastando. Los dueños le dijeron que el fondo se había acabado porque de ahí también salieron las renovaciones de varios jugadores a los que se prolongó contrato.

Volviendo al Manchester, las cuentas no cuadran demasiado bien. Paga 70 millones de libras al año con unos beneficios antes de impuestos de unos 88 millones. La diferencia no da para esos fichajes desmesurados que se estilan ahora en el fútbol, lo que entre otras cosas ha hecho que Ferguson no haya destinado el dinero que recibió del Real Madrid por Ronaldo para una contratación multimillonaria. El club tiene previsto lanzar una emisión de bonos por valor de hasta 600 millones, según las fuentes de Peston, una alternativa más atractiva que seguir pidiendo créditos a los bancos.

Al igual que empresas y consumidores, los clubes de fútbol pueden soportar altos niveles de deuda gracias a que los tipos de interés están en niveles históricamente muy bajos. ¿Qué ocurrirá si en uno o dos años aumenta el precio del dinero? Muy sencillo. Algunos clubes desaparecerán, bajarán de categoría si no pueden pagar los inflados salarios de la plantilla o entrarán en suspensión de pagos, como le ocurrió en España al Atlético de Madrid.

La alternativa de la ayuda directa del Estado no es tan fácil como en España, donde los políticos y sus brazos armados financieros (las cajas de ahorros) son tan comprensivos con el fútbol. Y si se dice de los bancos que muchos son «too big to fail» (demasiado grandes como para que el Estado pueda rescatarlos a todos), algo parecido se podría comentar de un club como el Manchester United.

Lo que nos lleva a pensar que los banqueros estarán rezando para que Rooney continúe marcando goles.

Iñigo Sáenz de Ugarte