Soportando a Gordon Brown

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Esta niña se da un aire a los dirigentes y votantes del Partido Laborista. Tiene que soportar la presencia de Gordon Brown pero eso no le hace muy feliz. A estas alturas, no le quedan más opciones.

El ‘día de la marmota’ de Brown consiste en recibir el ataque de una nueva rebelión interna, pasar unas horas de incertidumbre, y al final recibir la confirmación de que la asonada ha fracasado. Al precio de debilitar aún más la posición de un primer ministro que es menos popular que su propio partido. En estos tiempos presidencialistas de las democracias parlamentarias, eso no es algo muy habitual.

La rebelión que tocaba este miércoles estaba protagonizada por dos ex ministros, que solicitaban una votación secreta en el grupo parlamentario para decidir el futuro de Brown. Tras el fracaso de intentos anteriores, éste no parecía tener mucho futuro. Sin embargo, todo dependía una vez más de lo que dijeran los pesos pesados del Gobierno: Mandelson, los hermanos Miliband, Darling y Straw. Y el caso es que han tardado bastante en pinchar la burbuja.

La noticia se supo a las 12.30. Hacia las tres de la tarde, Mandelson emitió un comunicado con el que apoyaba a Brown pero a su manera. Sin promesas de amor eterno ni grandes elogios al primer ministro. Sencillamente, diciendo que no había que sobredimensionar la noticia. A las 17.30 aparecieron en televisión Ed Miliband y Straw, ahí sí declarando sin ambigüedad su apoyo a Brown. Darling y David Miliband se conformaron con sendos comunicados.

Ahora que los laboristas habían comenzado a remontar en los sondeos (no mucho, pero ya están a unos diez puntos de los tories), la última crisis demuestra que amplios sectores del partido no quieren a Brown (sobre todo, los más cercanos a Tony Blair), mientras que los ministros más importantes del Gobierno, el ala izquierda del partido y los sindicatos sólo parecen resignados a que encabece el cartel electoral en los comicios que se celebrarán probablemente en mayo.

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La historia más dramática del día en el Reino Unido (las rebeliones contra Brown son ya como capítulos sucesivos de un ‘reality’ televisivo) se ha producido en el Ulster. Se ha sabido que la esposa del primer ministro del Gobierno autónomo del Ulster, Peter Robinson, tuvo una aventura e intentó suicidarse. Robinson ha dado la noticia en una serie de entrevistas en las que parecía a punto de derrumbarse.

La mujer, Iris Robinson, que era hasta hace poco parlamentaria del partido unionista que dirige su marido, la armó hace unos meses con unas declaraciones en las que dijo que la homosexualidad es una abominación que podía curarse con un tratamiento psicológico.

Iñigo Sáenz de Ugarte