El tablero global

¡Sigue siendo la economía, estúpido!

Los políticos republicanos de EEUU y la mayoría de los analistas conservadores en todo el mundo van a tratar de convencernos de que las derrotas electorales demócratas del martes, 3 de noviembre, suponen un duro revés, incluso una desautorización, de Barack Obama, justo un año después de ganar las presidenciales.
Pero el análisis de los exhaustivos sondeos a pie de urna demuestra que tanto en Virginia como en Nueva Jersey la mayoría de los votantes sigue apoyando la gestión de Obama en la Casa Blanca, pese a que eligieron a los candidatos republicanos. Lo que realmente les movió a votar contra el senador Deeds y el gobernador Corzine no sólo fueron la decepcionante campaña del primero y la desastrosa gestión del segundo, sino sobre todo la preocupación por la crisis económica y el aumento del paro.
Una vez más, "¡es la economía, estúpido!", como escribió James Carville, el estratega electoral de Bill Clinton, en la pared de la sede de campaña presidencial demócrata, para disuadir a todos los que pretendían centrar el discurso de candidatura en otros temas. Y ni siquiera Obama tiene la receta mágica para salir rápidamente del hoyo económico en el que nos metieron los neocon.
Aún así, los republicanos no deben entregarse a las celebraciones, pues su partido perdió un escaño en el Congreso que mantenía en su poder desde hace más de un siglo. Y la derrota fue posible porque los nuevos líderes de ese Grand Old Party se empeñaron en descabalgar a su propio candidato, Dede Scozzafava, por apoyar el derecho al aborto y los matrimonios gays.
Al final, esos ultraconservadores no sólo han perdido el escaño, sino que han demostrado que la derecha republicana no tolera en sus filas a políticos moderados.