El tablero global

Binyamin Netanyahu se quita por fin la careta

En sólo un año, Binyamin Netanyahu ha cumplido todo lo que se esperaba de él. Ya sabíamos que siempre se opuso a la creación de un Estado palestino, que consideró una traición la evacuación de las colonias de Gaza –hasta el punto de tildar a Sharon de "pacifista", como si fuera un insulto–, y que incluso llegó a acusar al Likud de derivar hacia el "izquierdismo"... sin duda otro crimen imperdonable. Pero lo que no podíamos imaginar es que fuera capaz de desafiar al presidente de EEUU, además de a toda la comunidad internacional, en cuanto tuviera que quitarse la careta.
Ayer noche, Bibi le estaba contando a Obama en el Despacho Oval que toda la Kneset apoya su política de asentamientos –falsedad que obvia a muchos diputados laboristas, al Meretz y a la lista árabe Ta’al–, y que la totalidad de la comunidad judía mundial apoya la anexión de Jerusalén, cosa que desmiente hasta un poderoso lobby judío en EEUU: J Street, formado hace poco más de dos años precisamente para denunciar esa manipulación de la opinión pública hebrea.
J Street, organización judía de presión política que defiende a Israel, ha reunido ya las firmas de 20.000 personalidades hebreas de EEUU –así como el aval de 34 congresistas– para reclamar a la Casa Blanca que presione al Gobierno de Netanyahu... en beneficio del Estado judío y de la paz árabe-israelí. Este lobby sionista reclama la reanudación del diálogo para crear un Estado palestino dentro de las fronteras previas a la Guerra de los Seis Días de 1967; la Línea Verde que Sharon y Netanyahu se dedicaron a dinamitar.
Esperemos que la hasbara propagandista israelí no intente convencernos ahora de que Jeremy Ben-Ami, director de J Street, es antisemita.