El tablero global

Al Qaeda ha descabezado el ‘equipo A’ de la CIA

Obama no sólo está enojado por los clamorosos fallos de coordinación de sus servicios secretos, incapaces de atar cabos para evitar un atentado del que tenían claros avisos previos. Lo que le indigna es que la gigantesca red de inteligencia tejida entre todas las agencias de espionaje y oficinas de información de EEUU a partir del 11-S siga estando tan perdida en su persecución del terrorismo islamista.
La rama de Al Qaeda en Afganistán se atribuyó ayer mismo la matanza de siete agentes de la CIA en la Base Chapman de Khost y proclamó que el suicida jordano vengó así a varios líderes talibanes asesinados por los aviones robot Predator que dirigían esos espías. Ciertamente, ese golpe descabezó la División de Operaciones Especiales de la agencia, que se dedica a buscar a Bin Laden y sus lugartenientes, y demostró cuán ignorantes de los entresijos del yihadismo son los servicios secretos de EEUU.
Las dos mujeres –incluida la veterana jefa del equipo– y los cinco hombres con licencia para matar que perecieron en el atentado de Khost fueron víctimas de un doble agente que habían reclutado los servicios de seguridad jordanos un año antes y en el que confiaban plenamente para localizar y liquidar al número dos de Bin Laden, Ayman al Zawahiri, verdadero estratega de Al Qaeda. Ese topo, Al Balawi, engañó de tal forma a los mejores especialistas de la CIA que ahora la agencia se ha quedado sin su equipo A en la lucha contra los yihadistas.
Además, este fracaso da al traste con la nueva estrategia antiterrorista de Obama, quien nada más llegar a la Casa Blanca dio la orden de que la CIA dejase de interrogar detenidos bajo tortura, pero multiplicase los asesinatos selectivos de dirigentes de Al Qaeda.
Sí, Obama está disgustado, pero sobre todo porque ve imposible derrotar a Al Qaeda.