El tablero global

La ‘cocina’ del CIS endulza al PP pese a que amarga a los votantes

Será porque los encuestados se avergüenzan de haber votado al PP en las últimas elecciones generales. Ya que no hay otra explicación para que la célebre cocina del Centro de Investigaciones Sociológicas haya multiplicado por tres la intención directa de voto expresada por los encuestados en el barómetro de octubre, cuando en el de julio utilizó un factor de corrección de 2,4. Es decir, de uno a otro sondeo ha hecho crecer el multiplicador en un 25%, artificio aritmético por el que el CIS logra darle la vuelta a la tortilla, puesto que al mismo tiempo rebaja los coeficientes de todos los demás partidos con respecto a sus cálculos anteriores.

Aunque quizá lo más suculento de todo este guiso estadístico es que la fundamentación matemático-sociológica de los algoritmos correctores empleados por el CIS son materia reservada y debemos creerlos por la cara, ya que la transparencia administrativa hispana no alcanza a perforar el velo de su secretismo. Sólo nos queda, pues, hacer cábalas.

Según la estimación de un destacado sociólogo avezado en estas lides, la multiplicación de los panes y los peces populares podría deberse al hecho de que –¡oh, sorpresa!– cada vez hay menos electores que admitan haber votado por el PP en las últimas elecciones generales: su reconocimiento espontáneo de haber depositado semejante sufragio en las urnas el 20 de noviembre de 2011 se ha reducido en 15,3 puntos hasta sólo el 29,3%, pese a que en realidad les dio su voto aquel día el 44,62% de los que acudieron a su colegio electoral. Es decir, ateniéndonos a la matemática, uno de cada tres de los que votaron al Partido Popular no quiere ahora reconocerlo.

Ante tan sonrojante situación estadística, el CIS interpreta que existe un elevadísimo "voto oculto" favorable al PP y que, por tanto, hay que corregir casi geométricamente los datos puros de su encuesta, simplemente porque esos mismos que ahora se sienten demasiado abochornados para admitir que votan al partido de los recortes y las mentiras, volverán a hacerlo sin rubor cuando su papeleta sea secreta. Extrapolación sociológica que probablemente no tenga en cuenta que gran parte de esos mismos votantes son jubilados, parados, dependientes, estudiantes… a los que el resultado de dos años de Gobierno Rajoy les está resultando insoportable. No digamos ya cuando lleven cuatro años de este régimen ultra-neoliberal.

Pero, claro, no podemos saber en qué se cimentan las consideraciones de los investigadores del CIS, así que es imposible rebatirlas. Incluso podría darse el caso de que la muestra del sondeo estuviera mal hecha, así que –de nuevo– las proyecciones culinarias pueden beneficiar a cualquiera de los partidos afectados. Mera casualidad que favorezcan tan enormemente al que ostenta el poder y controla el CIS.

Porque, si examinamos los datos crudos de la encuesta (2.485 entrevistas en 241 municipios y 50 provincias) resulta que todos ellos dan vencedor al PSOE: le saca no menos de 4,4 puntos al PP (19,0% a 14,6%) cuando se pregunta "¿por cuál siente Ud. más simpatía o cuál considera más cercano a sus propias ideas?"; le aventaja por 1,6 puntos en respuestas espontáneas a lo de "¿a qué partido votaría Ud.?"; y acumula una ventaja de 3,4 puntos cuando se combina voto+simpatía. Así que, está claro: el PP cada vez aumenta su superioridad sobre su rival, ¿no?

Pues resulta que sí, según el CIS, ya que recorta el factor de corrección de los socialistas al tiempo que multiplica el de los conservadores. ¿Será porque Rajoy inspira mucha confianza a los electores? Pues no parece: esa fe en su líder sólo es compartida por el 1,8% de los encuestados (ni siquiera uno de cada 55), mientras que el 87,8% de ellos manifiesta tener "poca o ninguna confianza" en el presidente del Gobierno.

Entonces, ¿por qué hay que multiplicar por tres la intención de voto del PP y corregir tan exageradamente los datos brutos del sondeo.. a la baja para todos los demás? Pues, seguramente, para que la estimación le salga favorable a pesar de todas las evidencias en contra.

Pero no se atreva a preguntar, porque esos cálculos son secretos. Faltaría más.