El tablero global

Obama da su primer puñetazo en la mesa

El golpe ha resonado tanto o más fuerte que los que solía asestar Bush cuando amenazaba con su poderío militar unilateral. Pero al dar su primer puñetazo sobre la mesa del tablero global, Obama se ha arropado de la legitimidad multilateral, del concierto de naciones –esta vez, con el consenso de Rusia y China– para imprimir potencia inteligente a su ultimátum a Teherán.
No cabe duda de que el régimen de los ayatolás es indefendible en su tiranía religiosa, su opresión de la mujer, sus violaciones de los derechos humanos y, últimamente, su flagrante fraude electoral. Por tanto, menos sostenible es todavía que semejantes integristas deban gozar del privilegio de desarrollar sin freno una tecnología nuclear sospechosamente rayana en el rearme atómico. Y que otros fanáticos ya cuenten con el arma final no puede justificar que ese club apocalíptico haya de engrosar con nuevos exaltados.
Ahora bien, ¿por qué eclipsó Obama la gran inauguración del G-20 con un anuncio que podía haber formulado la víspera en el Consejo de Seguridad? Además, un Consejo que por vez primera presidía un inquilino de la Casa Blanca y que estaba precisamente dedicado a la no proliferación nuclear.
¿Será que había que tapar la falta de soluciones del G-20 para otra crisis bien distinta?