Opinión · Tierra de nadie

Misión de paz en Afganistán

La “misión de paz” que, según Zapatero, desarrollan las tropas españolas en Afganistán se saldó este jueves con 13 talibanes muertos, a los que “humanitariamente” se mandó al otro barrio para evitar que fueran los nuestros quienes lo visitaran. Para que no se sintieran solos en el tránsito, la OTAN acabó ayer con la vida de más de 90 personas, la mayoría civiles a los que se repartía el petróleo robado de unos camiones cisterna. La ministra de Defensa ha dicho que estudia el envío de más tropas para seguir defendiendo la paz, aunque sea a tiro limpio y con lanzagranadas.

A Afganistán llegaron los Estados Unidos a buscar a Bin Laden y al mulá Omar, pero el primero se esfumó a lo Houdini y el segundo, con su único ojo, huyó en una vespa por el desierto. De vez en cuando mandan mensajes, como los marineros que envían postales en sus escalas. Bush y sus aliados, y después la OTAN en pleno, se quedaron allí, pero no porque el país fuera estratégico en la ruta del petróleo, sino para implantar la democracia y para que las mujeres pudieran quitarse el burka, sobre todo en verano por eso del calor.

Se colocó en el poder a un demócrata de toda la vida llamado Karzai, quien sólo para acelerar el tránsito hacia las libertades mantiene alianzas con los señores de la guerra, que son unos honrados narcotraficantes, y hace leyes para que los maridos puedan violar a sus esposas si alegan dolor de cabeza a la hora del débito conyugal. El 20 de agosto hubo unas elecciones limpias, para las que se inscribieron varios millones más de personas en relación al censo. Siguen sin saberse los resultados, posiblemente porque no se encomendó a Indra el recuento y porque hay mucho analfabeto en el país. Se apuesta por Karzai, aunque su victoria no es segura.

Las tropas internacionales no libran ninguna guerra, especialmente las españolas, dedicadas a la reconstrucción del país sin apenas salir de los cuarteles. Dudan entre planificar más autovías o llevar a Kabul el tren de alta velocidad. Las estadounidenses sí que están en guerra y, por eso, su frágil responsable militar, Stanley McChrystal, dice que los talibanes están ganando. En la misión de paz española han muerto cerca de 90 militares, contando los fallecidos en los accidentes del Yakolev y del Cougar. ¿Seguiremos allí para agradar a Obama? No. Sólo por razones humanitarias.