Tierra de nadie

El teorema del pato

El del pato es un teorema tan infalible como el de Pitágoras. Si algo que parece un pato tiene el pico y las patas de pato, se mueve como un pato y tanto su cabeza como su cuerpo se asemejan a los de un pato, aunque sean de un pato diferente, es que estamos ante un pato y no frente a un pollo que va a una fiesta de disfraces. Pues bien, el caso de los trajes de Camps se parecía tanto a una trama de financiación del PP que, al final, han terminado por saltar las plumas como en una batalla de almohadas.

Había que ser muy pato para no darse cuenta de que si un señor con bigotes te regala trajes con ceñidor trasero no es impulso -como el del desconocido que ofrecía flores a la maciza del anuncio- sino un pago por servicios prestados, tal y como ha puesto de manifiesto la Brigada Policial de Blanqueo. La operativa era tan cutre como la de Filesa, lo que demuestra que se ha avanzado muy poco en esto de la financiación ilegal de partidos: el amigo del alma de Camps le hacía un trabajito al PP y de pagarlo se ocupaban contratistas habituales de la Generalitat. Todo con su contabilidad B y su doble facturación, y con la mano derecha de Camps en el partido y en el Gobierno al tanto o, incluso, canalizando la pasta.

El asunto reviste especial gravedad porque del informe policial de casi cien folios se desprenden la comisión de varios delitos, ante los que un juez llamado De la Rúa, otro declarado amigo del alma del presidente valenciano, se ha tapado los ojos para exculpar al elegante Camps y a su cuadrilla. Por si eso no bastaba, se apresuró a archivar el documento en la papelera. ¿Presentará también por esto una querella Manos Limpias o se le ha terminado el jabón a la ultraderecha? ¿Qué tiene que decirle a su independiente colega el Consejo General del Poder Judicial?

La actitud de Rajoy ante las evidencias de corrupción ha sido la esperada: "Si alguien quiere embrollar, pues evidentemente puede hacerlo", ha dicho llamándose a andana; Camps, cuando se le pregunte, dirá que está muy contento; De Cospedal explicará que ésta es la prueba definitiva de que el Gobierno ha enviado a la Policía a espiarles; y Sáenz de Santamaría lo incluirá en ese informe sobre la persecución al PP que nunca presenta. De la corrupción en la que se macera el partido nadie dirá ni pío, y con razón. Esto no es un pollo; es el pato Donald.