Tierra de nadie

El presidente de la CEOE está tieso

Es una cuestión de física elemental. Sometido a cierta presión y temperatura, un gas se solidifica. A Gerardo Díaz Ferrán ha venido a ocurrirle algo semejante en su relación con el Gobierno. De aquella escena del 37 Congreso del PSOE, donde el vaporoso presidente de la patronal no dejó escapar a ningún integrante de la nueva ejecutiva socialista sin su correspondiente beso o abrazo, pasó a las pedradas contra el Ejecutivo en el diálogo social, auténtico remate en granito de dos de sus frases lapidarias: "Zapatero es el problema" y "Esperanza es cojonuda". ¿A qué atribuir esta sublimación regresiva del patrón de la CEOE? Para muchos, a su falta de liquidez.

Díaz Ferrán está canino, tieso o, como vulgarmente suele decirse, debe hasta de callarse. Según lo publicado ayer por este diario, su aerolínea Air Comet estaría en quiebra técnica, con fondos propios de 13 millones para unas pérdidas de 14 y una deuda a corto plazo de 72,8 millones, la mayoría con empresas de su grupo. Su esperanza se centra en las ayudas públicas para compañías aéreas en dificultades que se aprobarán este viernes. ¿Dejará el jefe de los empresarios de estar tan sólido en su críticas si fluye el circulante? ¿Qué cabe esperar de él si su caja experimenta una licuación milagrosa al estilo de la sangre de San Pantaleón?

La lastimosa situación financiera de algunas de las empresas de Díaz Ferrán pone en entredicho la independencia de la CEOE. Es legítimo que los empresarios exijan una rebaja en las cotizaciones pero lo sería aún más si quien personifica esa demanda no mantuviera deudas multimillonarias con la Seguridad Social. Como lo es reclamar el abaratamiento del despido, aunque, por una simple cuestión de estética, quien lo haga debería estar al corriente en el pago de las nóminas de sus trabajadores. ¿Puede criticar que la banca corte el grifo del crédito a las empresas quien, como directivo de Cajamadrid, ha obtenido de la entidad el préstamo más alto concedido en cuatro años a uno de sus consejeros?

La CEOE debería evitar que sobre su presidente se extienda la sospecha de que antepone el beneficio personal al interés general de sus asociados. Para el Gobierno, sin embargo, la debilidad de Díaz Ferrán es una tentación para seguir experimentando con las leyes de la física. Lo mejor de una patronal gaseosa es que la fuerza sólo le dura un día.