Tierra de nadie

Los colores del Estatut

Un estudio de la Universidad de Chicago ha demostrado que los republicanos ven a Obama más negro de lo que es y los demócratas más blanco, lo que vendría a confirmar que la gente tiende a observar de manera más positiva a quienes considera afines. El trabajo parte de la hipótesis de que ser blanco es mejor que ser negro, algo que ya sospechaba Michael Jackson, y del mismo puede extraerse otra conclusión menos evidente: demócratas y republicanos son igual de racistas. Aquí no hemos hecho la prueba, pero los resultados de un estudio similar probarían que los votantes del PP ven a Zapatero con las cejas más circunflejas y los del PSOE a Rajoy algo más estrábico. Eso seguro.

Admitiendo que la ideología nubla los sentidos más que el whisky de garrafa, hay asuntos que no pueden abordarse sin haber dejado antes tiritando la botella de Beefeater. Uno de ellos es la discusión que el Tribunal Constitucional mantiene acerca del Estatut, un culebrón de más de tres años que tiene en un sinvivir a la clase política, especialmente a la catalana, cuyas profecías sobre la catástrofe cósmica que se cernirá sobre el planeta si se toca una sola coma del texto ha disparado las ventas de productos básicos, por si el fin del mundo es por la tarde y no da tiempo a hacer la compra.

El caso es que una mayoría de los magistrados del Constitucional –de los que quedan después de fallecimientos y recusaciones- ven el Estatut un poco negro, y eso que Zapatero prometió dejarlo como la patena. Y que una mayoría de catalanes –que lo aprobó en referéndum- a quien ven oscuro es al propio Tribunal, de cuya independencia se hacen chistes soeces. Todo ello mientras otra mayoría, la que aún no se ha amorrado al gin-tonic, ve negrísimo el Estatut, zaino al Tribunal y azabache a quienes afirman que sólo respetaran el fallo si les es favorable.

Lo de Obama y sus fotos retocadas es un juego de niños en comparación con lo que aquí se ventila. Si un año de estos el Tribunal determina que Cataluña ni es una nación ni tiene derechos históricos, Montilla se pondrá lívido, o sea blanco, Carod, rojo y Zapatero a cuadros. A los magistrados les pondrán verdes. Si falla lo contrario, será Rajoy el que adopte un tono carmesí. A los magistrados les pondrán verdes igualmente. ¿Qué conclusión sacaría de todo esto la Universidad de Chicago?