Tierra de nadie

El pato Luis Bárcenas

La segunda parte del sumario de la trama Gürtel ha venido a confirmar que el cariñoso apodo de Luis el cabrón y las iniciales L.B. aparecidas en la primera entrega de este best seller de la literatura jurídica no corresponden al empresario Luis Delso ni a Lucas Bagchus, otro empresario amigo de Correa, ni se refieren tampoco a Leocadio Bermúdez, Lázaro Balmaseda, Luciano Berruguete o Leopoldo Bañuelos, por poner algunos ejemplos de nombres citados al azar. El L.B. que se llevó 1,3 millones de euros en sobornos es para la Policía, "sin género de duda", el ex tesorero del PP Luis Bárcenas, lo que viene a demostrar aquello de que un animal con pico, patas y plumas de pato no suele ser un perro que va a una fiesta de disfraces.

Del pato en cuestión, Arenas decía ayer que había hecho un trabajo extraordinario al frente de las finanzas del partido, lo cual explica que Bárcenas sea una especie tan protegida como la gaviota del PP, un pájaro de cuidado al que hay que mimar para que no se vaya del pico. Estamos ante un palmípedo privilegiado, que conserva su escaño como senador y su despacho, al que se le paga el abogado y, posiblemente, se le mantenga el sueldo de tesorero, que en eso de los cesantes Rajoy es como el INEM pero en generoso.

Tiene gracia que ante la cueva de A.B. (o sea, Alí Babá sin género de duda), en el PP se empeñen en remontarse al Cretácico, con Filesa o Roldán, cuyos implicados, por cierto, pasaron por el talego. De esa misma prehistoria data el caso Naseiro, en el que también se vieron envueltos tesoreros del PP, a los que se dispensó idéntico trato de favor. ¿Por qué a Ángel Sanchís, se le siguió abonando tres años a tocateja el sueldo de diputado cuando ya no lo era si el propio informe interno del PP reconocía que había participado en "operaciones de recaudación de fondos"? Pues en agradecimiento a los fondos recaudados, lógicamente.

De lo conocido hasta la fecha, todo apunta a una red de financiación ilegal del partido, de la que se aprovechaban los más listos para hacer un capitalito. Gracias a la abundancia en la que ha nadado, el PP ha podido compensar con tanta prodigalidad a cesantes como Jaume Matas, que tenían palacetes para amueblar. ¿Que lo que vemos con aspecto de pato, pico, patas, plumas y andares de pato es una cebra? No fastidies.