Tierra de nadie

Polvo de Naseiro, lodo de Correa

Aznar invitó ayer a sus conmilitones de 1990 a conmemorar el vigésimo aniversario de su entronización en el PP con un homenaje en el Río Grande de Sevilla, un restaurante con vistas a la Torre del Oro que presume de haber dado de comer con asiduidad a la madre del Rey y a Gitanillo de Triana. Con buena parte del equipo que ayer le rodeaba, el entonces estadista en ciernes hablaba de llegar al poder y regenerar la vida pública española, entretenida en aquel momento con las colegiales andanzas de Juan Guerra. Infatigable desde siempre contra la corrupción, Rajoy, en funciones de colaborador necesario, se había ocupado de introducir en los estatutos del PP que quienes se llevaran a casa el dinero público para custodiarlo mejor serían sancionados con una "falta grave". Se comprende que muchos se echaran a temblar.

Estalló al poco el caso Naseiro y se descubrió que el grupo de dirigentes de los que se había rodeado Aznar en Valladolid, el famoso clan, tenía una "unidad de propósitos políticos dentro del partido" y formaban "una comunidad de intereses económicos" –los entrecomillados son de Gallardón-, concretados en torno a la sociedad Futuro Financiero. Entre sus accionistas, Arturo Moreno, Miguel Ángel Cortés, Carlos Aragonés, José María Michavila, Guillermo Gortázar, Antonio Fontán y Salvador Palop. Próximos al clan se encontraban también Ana Mato y su ex marido Jesús Sepúlveda -procesado en la Gürtel-, asesores del gran líder en la Junta de Castilla y León.

El caso Naseiro sólo acabó con la carrera política de Arturo Moreno, al que luego Aznar colocaría en la Telefónica de su amigo Villalonga. Moreno compartía ayer mantel con el grupo y junto a Rajoy, que había recuperado el apetito después de que Bárcenas accediera a pedir su baja temporal como militante, constituyó la estrella de la sobremesa. Con muchos de ellos inició sus andanzas ese emprendedor llamado Correa, un hombre de confianza, que igual te organizaba un mitin que la boda imperial de la hija del jefe. El lodo actual viene de polvos antiguos.

Los que hoy son tomados por corruptos crecieron con Aznar. Fueron o siguen siendo ministros, diputados, senadores, presidentes autonómicos, alcaldes y cargos relevantes de la Administración y del PP. De eso nunca habla el ex presidente, y menos a la orilla del Guadalquivir.