Opinión · Tierra de nadie

Los chistes de la crisis

Miguel Ángel Fernández Ordóñez, gobernador del Banco de España, parecía un señor muy serio pero la crisis ha hecho de él un serio candidato al club de la comedia. Ayer mismo explicaba que el mayor peligro para el sistema financiero era el enorme número de parados que nos rodean, porque ya se sabe que estos muertos de hambre no pagan sus créditos, con lo que elevan la tasa de morosidad, y, para colmo, no pueden ser engañados de nuevo para que metan sus ahorros en productos de alta rentabilidad para los bancos.

Explicación del chiste. Unas instituciones muy respetables provocan con sus desmanes y el falseamiento de sus balances un crisis sin precedentes. Para evitar su bancarrota, los contribuyentes han de apoquinar ingentes cantidades de dinero. Dicha crisis deja en España más de cuatro millones de desempleados, que a su vez son los responsables de que los bancos no levanten cabeza. Contémoslo de otra manera: un tipo llega a un bar y pide una caña. El dueño del bar le roba la cartera y el cliente no puede pagar la cerveza. ¿Qué es lo que dice el tabernero? “Como haya mucha gente como usted voy a tener que cerrar el bar”.

La segunda parte del chiste es para troncharse. Para salvar de nuevo a los bancos, hay que reformar a toda prisa el mercado de trabajo de forma que haya menos parados, que ya se sabe que en boca del gobernador significa abaratar el despido. Y como, pese a todo, las entidades seguirán sin prestar un euro salvo a Jaume Matas para alguna otra fianza o para sus escobillas del váter, habrá que buscar “alternativas de financiación no bancaria” para las medianas empresas, esto es, que los créditos los dé el Estado, o sea, todos nosotros a escote.

Hasta aquí hemos pagado generosamente a los bancos y nos disponemos a financiar a las empresas. Pero escuchen el final del chiste, contado por ese otro rey del humor que es el Gobierno. Como para llegar a un acuerdo sobre la reforma laboral hay que cuadrar el círculo de abaratar el despido y que los despedidos no pierdan derechos económicos, será el Fogasa, es decir el Estado, el que pagará el 40% de las indemnizaciones. Les resumo de nuevo, así que agárrense a la silla: ponemos pasta para los bancos, para prestar a las pymes y para despedir a la gente. Es tan gracioso que a uno de le saltan las lágrimas de la risa.