Tierra de nadie

El dominó de Díaz Ferrán

Es admirable lo que se puede hacer con fichas de dominó. Cuesta trabajo colocarlas pero, una vez dispuestas, basta empujar una para que arrastre a las demás, y del derrumbe colectivo surjan paisajes, animales y hasta cuadros de Velázquez. Hay empresarios que hacen lo mismo con sus sociedades. Cuando se desplome la ficha de Viajes Marsans, que a estas alturas parece la torre inclinada de Pisa, se precipitará el resto, y en un santiamén aparecerá la cara de Gerardo Díaz Ferrán sacándonos la lengua. Este hombre parecía una losa para la CEOE y va a acabar siendo un problema nacional. Al tiempo.

Lo de Viajes Marsans es una bomba de relojería lista para hacer saltar por los aires el empleo de 1.500 trabajadores, arruinar las vacaciones de miles de personas y dañar el prestigio de la industria turística nacional, que es vieja pero tiene su hueco en el nuevo modelo productivo de Zapatero. Dicen sus dueños y los sindicatos que el futuro de Marsans está en que llegue alguien y la compre, y hasta el socio del genio de la patronal ha afirmado que él se desharía de su parte por un euro, lo que parece un precio excesivo. Podría ensayarse algo parecido al timo de la estampita, aunque los tontos de capirote son una especie a extinguir.

Por lo poco que se sabe, porque hasta la auditora de sus cuentas ha sido incapaz de emitir un informe, Marsans debe un porrón a los bancos y a los hoteles, y de su caja han salido 200 millones de euros para tapar los agujeros del gruyère empresarial de don Gerardo, cuyo reintegro se mueve entre lo improbable y lo imposible. El Gobierno colaboró en convencer a los bancos para que echaran un cable, pero el cuento está llegando al colorín, colarado. El último cartucho es que prospere la demanda que Díaz Ferrán interpuso contra el Gobierno argentino por la incautación de Aerolíneas, un proceso que no se resolverá antes de 2011 y que puede dar esperanza a quien crea en los milagros.

Para los amantes de lo sobrenatural, Marsans anuncia ofertas irresistibles, con descuentos del 65% en cruceros por el mundo, si pagan sus vacaciones por adelantado. A la gente de poca fe le bastará recordar el consejo de Díaz Ferrán sobre Air Comet: "Yo no la hubiera elegido para volar a ningún sitio". Háganle caso o le verán en primer plano con la lengua fuera.