Tierra de nadie

La huida del paraíso

Tan insólito como el niño que muerde al perro es la historia de un inmigrante de Malí, que ha sido descubierto tratando saltar la valla que separa Ceuta de Marruecos, pero en dirección sur, es decir, hacia Marruecos. Omar llegó en patera hace cuatro años y, cansado de no poder viajar a la península y de vivir a la intemperie, se disponía a emprender el camino de regreso, justo ahora que el optimismo renace en esta tierra de oportunidades. No se dejen engañar porque el paro aumente. Este país, en palabras de Zapatero, sabe ponerse en pie, y si nos cuesta alcanzar la verticalidad es porque conformamos una nación muy antigua y la artrosis no perdona.

Todo apunta al risorgimento. La primera señal es inequívoca: las ventas del Corte Inglés, que es a la economía lo que la prueba del nueve a las divisiones, han vuelto a crecer por primera vez en tres años, lo que viene a confirmar que si teníamos los ojos cerrados no es porque estuviéramos muertos sino meditando. Pero no es eso únicamente. Botín, que apenas si ha ganado este año 8.200 millones de euros y que lo está pasando mal el hombre con ese enojoso asunto de la condena a su consejero delegado, ha declarado inaugurado el amanecer de la economía española, gracias a las "magníficas medidas" que ha tomado el Gobierno, algo que, al parecer, ya perciben los inversores.

Y no sólo los inversores. A la canciller alemana Angela Merkel le bastaron seis horas en España para constatar que teníamos los deberes hechos y la casa limpia como la patena. Perfeccionistas como somos, no nos conformamos con el notable y estamos dispuestos a sumarnos a ese plan suyo para impedir que los salarios no suban con arreglo a la inflación sino a la productividad y para prohibir el déficit por ley. Va a ser una risa cuando los precios se disparen como acostumbran, pero es que aquí matamos por el sobresaliente.

Como puede deducirse, Omar se ha equivocado de medio a medio. Este es un buen momento para dejar de fumar o para comprar pisos como proponía el ministro de Fomento, pero no para tomar las de Villadiego hacia Mali, que a saber qué reformas habrá hecho en estos cuatro años. Afortunadamente, los vigilantes de la valla le han impedido dar el salto. Ahora puede aguardar la prosperidad cómodamente instalado en las escolleras del puerto.