Opinion · Tierra de nadie

Lo de Camps es un misterio

La defensa del elegante Francisco Camps cree haber encontrado la solución al sudoku de los trajes con ceñidor trasero que le conducen directamente al banquillo por un delito de cohecho impropio. Según ha argumentado ahora como versión alternativa, en el caso de haber recibido los ternos lo habría hecho no como presidente de la Generalitat sino como presidente del PP de Valencia, que es un cargo que soporta todo sin consecuencias penales.

El enfoque tiene su interés para aquellos políticos a los que la honradez les persigue pero ellos corren más rápido. ¿Cómo justificará un concejal de Urbanismo que la comisión que recibió de un constructor no fue por la recalificación de un terreno? Pues razonando que aceptó el sobre como presidente de su comunidad de vecinos o como miembro de una sociedad gastronómica. ¿Acaso está prohibido que los constructores sean generosos con el directivo de un club de piragüismo o con el nazareno de una cofradía de Semana Santa?

Si el Tribunal Superior de Justicia de Valencia acepta la tesis de la dualidad en un solo cuerpo y evita que Camps sea juzgado acabaremos de golpe con la corrupción política, ya que será suficiente con que las dádivas sean acompañadas de un tarjetón en el que se especifique cualquier condición distinta a la de cargo público, tal que estudiante de solfeo o coleccionista de sellos. ¿Que qué pasa si un engominado como Correa te paga el viaje a Suiza a ti y a toda tu familia, incluido el billete de la asistente ecuatoriana, como le ocurrió a la vicesecretaria del PP, Ana Mato, autora además del Código Ético del partido? Pues lo mismo que si un desconocido te regala flores. El impulso no es delito.

Llevar a juicio al Honorable está resultando más difícil que conocer los ingresos de Javier Arenas, del que equivocadamente se dijo que era un cadáver político y en realidad es una tumba. Camps está a punto de demostrar las dos terceras partes del Misterio de la Santísima Trinidad. Existe un solo Camps en dos personas distintas: el presidente de la Generalitat y el del PP valenciano. El culpable del cohecho va a ser el Espíritu Santo.