Opinion · Tierra de nadie

Faisán servido al punto

Sigue sin haber acuerdo sobre las minusvalías que ha de tener la Justicia. Existe unanimidad sobre la necesidad de que sea ciega, pero hay dudas de que también tenga que mostrarse autista y abstraerse de las aspiraciones de la sociedad a la que sirve. En el caso del procesamiento del ex director general de la Policía, Víctor García Hidalgo, y dos de sus subordinados por el chivatazo del bar Faisán, en el que se alertaba a miembros de ETA de la vigilancia a la que estaban siendo sometidos, ha sido las dos cosas a la vez.

Las circunstancias del caso que nos ocupa son conocidas. El soplo se produce en un momento sensible del proceso de negociación abierto con ETA. Un mes después, todos los integrantes de la red de extorsión de la banda fueron detenidos. Al ex director general de la Policía se le imputa un delito de colaboración por el primer episodio. ¿Qué papel ha de atribuírsele en el segundo? ¿Se les detuvo contra su voluntad? Meses atrás, el magistrado de la Audiencia Nacional José Ricardo de Prada planteó la cuestión en sus justos términos: si se acepta que la negociación con ETA pretendía terminar con el terrorismo, las acciones colaterales del proceso no pueden constituir un delito de colaboración.

A los jueces se les pide que interpreten los hechos de acuerdo a la ley, que no es una fórmula matemática que pueda aplicarse fuera del contexto histórico. La acomodación a los tiempos no es un invento moderno sino una práctica habitual de la Justicia. Vigentes las mismas leyes y en ejercicio mismos jueces, ¿se aplicaron con el mismo rigor antes de la muerte de Franco que en el interregno hasta la aprobación de la Constitución?

La ausencia de perspectiva es muy peligrosa. Supongamos que la Policía tiene vigilado a un comando y que no lo detiene a la espera de cazar a más terroristas. En ese tiempo comete un atentado en el que mueren dos personas. ¿Habría que encausar a los agentes por complicidad en los asesinatos? Los procesamientos del Faisán se producen recién estrenada por Rubalcaba la condición de candidato. Habrá quien crea que lo que no ha faltado es perspectiva.