Tierra de nadie

Descifrando el lenguaje de ETA

ETA habla un idioma propio, que por supuesto no es el euskera, y eso complica mucho la interpretación de sus palabras. El único que siempre cree tener la traducción perfecta es Mayor Oreja, quizás porque ha hecho un curso similar al del inglés con mil palabras o tiene una piedra Rosetta con el mismo texto en etarra y en griego. No habrá que esperar mucho para que de la entrevista publicada ayer en Gara con dos de sus miembros el eurodiputado del PP vea la enésima confirmación de la negociación del Gobierno con la banda y un paso más en la supuesta hoja de ruta pactada entre las partes.

Los que no somos expertos en semiótica sólo podemos atrevernos a descifrar algunos signos. El primero es que ETA vuelve a hacerse presente en una campaña electoral. Antes lo hacía con asesinatos y ahora lo hace con 12 páginas de periódico, con las que pretende capitalizar su abandono de la violencia en favor Amaiur, que curiosamente hoy celebra su mitin central en Anoeta. Se diga lo que se diga, es un gran avance. El segundo y más importante tiene que ver con la inclusión por vez en la historia del desarme entre sus objetivos, algo que sólo cabe percibir como la antesala de su disolución definitiva.

Más allá de la retórica -y tal cantidad de papel da hasta para hablar de a los "momentos hermosos" de la lucha armada-, tanto su descarte como interlocutor como su promesa de no ser una amenaza para las opciones políticas de la izquierda abertzale, a la que cede todo el protagonismo, vienen a confirmar que ETA da el terrorismo por amortizado. E,  incluso, en la tímida referencia al sufrimiento causado por sus acciones se intuye un paso en la petición de perdón que exigen las víctimas y toda la sociedad.

Es comprensible que ETA presente su derrota como un triunfo y que intente convencer a los suyos de que está justamente donde quería, esto es, en retirada. Forma parte del guión, como también que el hipotético Gobierno del PP dará pasos para que la marcha atrás sea irreversible. Todo parece estar tan claro que ni Mayor Oreja con su don de lenguas podría convencernos de que su traducción es la buena.