Tierra de nadie

El banco malo de Rajoy

Si lo que ha dicho Cristóbal Montoro es cierto, la solución del PP para que los bancos vuelvan a dar créditos en vez de baterías de cocina es crear un organismo estatal al que el sistema financiero transfiera sus activos tóxicos inmobiliarios, cuyo importe en los balances supera los 175.000 millones de euros. Como todo está inventado, el funcionamiento del ‘banco malo’ no diferiría mucho del modelo implantado en Irlanda o Alemania: los bancos cederían sus detritus al Estado, que los valoraría a la baja y entregaría a cambio deuda pública a largo plazo; posteriormente, los congelaría en un arcón para comercializarlos cuando la situación del mercado fuera más favorable. Sobre quién asumiría las pérdidas si las hubiere, se admiten apuestas.

Como destacó Rubalcaba en el cara a cara con Rajoy, el plan se sugiere en el propio programa electoral del PP: "Facilitaremos la gestión activa del patrimonio dañado de las entidades financieras que lo precisen. La puesta en el mercado de ese patrimonio se hará  con criterios de transparencia, concurrencia y supervisión independiente". Presionado para que dijera si esto significaba que los ciudadanos tendrían que apoquinar para cubrir las ruinosas inversiones inmobiliarias de las entidades, el ambiguo Rajoy fue tajante: "Yo no meteré dinero público en los bancos y cajas". ¿Cómo se come esto?

Caixabank, Bankia o, más recientemente, Novagalicia han ido creando sus propios vertederos de residuos, pero la estrategia ha sido baldía porque las agencias de riesgo, tal que Moody’s, han dictaminado que el banco malo no está suficientemente aislado y podría contagiar de lepra al bueno. Ni que decir tiene si el Estado se queda con la basura tóxica, el lazareto será de categoría.

"Esto hay que hacerlo mirando a las empresas del sector (inmobiliario), a las que hay que dar una facilidad fiscal para que no vivan mayores problemas que los que ya han tenido", añadió Montoro. En resumen, a promotores y bancos, que se forraron con la burbuja, se les auxilia; y a los que no pueden pagar su vivienda se les desahucia. Somos una gran nación, como dice el PP.