Tierra de nadie

En el PSOE están de enhorabuena

Con el debate precongresual del PSOE ya nos vamos haciendo una idea. Según ha podido saberse, Rubalcaba sería un extraordinario secretario general, mientras que Chacón rebasaría con holgura el sobresaliente. Uno –apuntan en el partido- es muy solvente y experimentado; la otra, es la encarnación vida del entusiasmo. Tal es el nivel de los candidatos, que hasta sus más cercanos no escatiman elogios al rival. A Barreda le gusta Rubalcaba aunque Chacón le gusta más; Elena Valenciano destaca que la imagen de Chacón es "espléndida",  aunque su Rubalcaba es el mejor. Estos son los datos que hasta el momento obran poder de la militancia, que salvo irrupción de una tercera vía formidable, tendrá que elegir entre lo espléndido y lo magnífico.

Ante tal grado de excelencia, parece grosero pedir a los aspirantes algo más de concreción acerca de hacia dónde se proponen conducir al PSOE si asumen su dirección. Los más exigentes dirán que no basta con hablar de socialdemocracia o de izquierda en abstracto, y que, siendo importante, la mayor o menor autocrítica sobre el pasado no aclara mucho la dirección que se emprenderá en el futuro. Son tantas las coincidencias entre ambas opciones –los dos han tenido responsabilidades similares y comparten incluso el modelo francés de elección abierta a la ciudadanía del candidato a las elecciones-, que quizás fuera muy útil reseñar unas diferencias que se desconocen.

Si, como ha destacado Trinidad Jiménez, apenas hay matices ideológicos y lo que distinguirá Rubalcaba y Chacón es el estilo de liderazgo y su capacidad para integrar, es previsible el desbordante entusiasmo de los delegados al 38 Congreso cuando se les pregunte el sentido de su voto: "me encanta la manera que tiene fulanito de hacer equipos". Justo lo que espera el electorado.

Lo más llamativo ha sido la propuesta de Ibarra de que abandonen la política quienes obtengan un 3% menos de votos que en las anteriores elecciones. Fue rechazada por un comité federal en el que, de aplicarse, sólo quedaría el empleado que sirve el agua mineral. Los perdedores trabajan para fabricar un ganador.