Opinion · Tierra de nadie

Lo del tribunal de la Gürtel sí que es humor negro

En pleno festival de humor negro, Zapata el breve, exconcejal de Cultura del Ayuntamiento de Madrid, se las prometía muy felices para hacerse con la escarapela hasta que la sala de lo Penal de la Audiencia Nacional dio cuenta de los nombres de los tres magistrados que, por reparto, juzgarán la principal pieza del caso Gürtel. El chiste ha sido tan brutal que el propio diario ABC, poco dado a las bromas o a jugar con las cosas de comer, se vio obligado a titular de esta manera: “Un tribunal conservador juzgará el caso Gürtel”. Pues eso.

De la terna elegida, dos de sus señorías han tenido una relación tan íntima con el PP, que sólo la anticoncepción ha podido evitar el embarazo. Al desaforado amor de los populares debe Enrique López haber sido portavoz del CGPJ y magistrado del Tribunal Constitucional, aunque para ello se hubiera de paralizar durante meses la renovación de la institución ya que el novio no cumplía los requisitos legales. Impuesto finalmente a machamartillo, apenas un año después tuvo que dejar el cargo tras ser pillado circulando en moto sin el casco y con una tajada como un piano.

En el caso de Concepción Espejel debe de haber confianza porque tanto Bárcenas como Cospedal, de quien se dice que es muy amiga, no paran de llamarla Concha. Desde Guadalajara, donde presidía la Audiencia Provincial e intentó llevarse por delante a varios cargos del PSOE en el incendio que causó la muerte a 11 miembros de un retén, al CGPJ y de ahí a la presidencia de la sección segunda de Sala de lo Penal la Audiencia Nacional, argucias legales de por medio, Espejel se ha hecho querer tanto en el PP que Copedal consideró un honor y un privilegio imponerle la Gran Cruz de San Raimundo de Peñafort en reconocimiento a sus muchos méritos.

Suena a chacota, en efecto, que estos dos magistrados compongan la terna que ha de juzgar el caso Gürtel, pero sólo para los que no conocen cómo se da forma a esa Justicia independiente, donde quien tiene mayoría en el CGPJ puede moldear a su medida la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional que, ¡oh casualidad!, es quien ha de juzgar en su caso a los políticos que en primera instancia designaron a los miembros del Consejo. Todo queda en casa, que es donde mejor se lavan los trapos sucios y no hay mancha que se resista.

Es de esperar que haya recusaciones, claro, y hasta que triunfe en el caso de Espejel por eso de que su amistad con Cospedal es entre manifiesta e inquebrantable y su imparcialidad una aparente cuchufleta, aunque lo de López, columnista de La Razón, católico y sentimental, puede que no siga el mismo camino. De hecho, en mayo de 2013, la Audiencia rechazó apartarle de las decisiones relativas a los ‘papeles de Bárcenas’ por su integridad a prueba de bombas. “Me llaman sectario porque no pueden acusarme de nada”, ha presumido en alguna ocasión.

Tan suspicaces como estamos con los chistes de judíos, de negros y hasta de vascos, los de la Justicia a veces pasan inadvertidos. Y es que siendo serios, no todos los jueces son iguales. Los de instrucción, por ejemplo, piensan que son Dios; los de la Audiencia, están seguros de que lo son. Los de la Gürtel están convencidos además de su absoluta independencia. Fin del chiste.