Opinión · Tierra de nadie

Pedro Sánchez también gana el Planeta

Por esas causalidades de la vida, el mismo día en que el Gobierno aceptaba la exigencia independentista de hacer sitio en la futura mesa de partidos sobre Cataluña a un “relator” que levante acta de lo que allí se habla, hemos sabido que Moncloa cuenta con otro relator muy especial, cronista de sus propias peripecias, llamado Pedro Sánchez. El presidente se dispone a publicar este mismo mes de febrero un libro titulado Manual de Resistencia, donde narra su vida, pasión, muerte y resurrección al frente del PSOE, en lo que viene a ser una especie de evangelio en primera persona destinado a sus creyentes.

Antes de conocerse su contenido, el libro ha empezado a ser polémico por varias razones. Una por el momento de su publicación, ya que se trata de la primera vez que un presidente del Gobierno busca sitio en las librerías durante su mandato. Y esto, por mucho que se puntualice que la obra fue redactada en su mayor parte antes de llegar a Moncloa, aventa en el mejor de los casos la idea de que Sánchez descuida la dirección del país para dedicarse a sus cosas. En el peor, permite a sus adversarios volver a esgrimir la acusación de que, al igual que con su tesis doctoral, mantiene en nómina a un ghostwriter, que es la manera fina con la que los ingleses llaman a los ‘negros’ que escriben por cuenta de otros.

Otra de los motivos de la polémica tiene que ver con la editorial elegida por Sánchez, un sello de Planeta, grupo que si por algo se ha distinguido es por ofrecer a los políticos en retirada un trampolín editorial que tiene mucho de prima de jubilación, ya que por regla general la rentabilidad de estos trabajos tan bien pagados es algo más que discutible. En Planeta han dejado su rastro desde Aznar a Zapatero, sin olvidar por supuesto a José Bono, del que se dijo en su día que había firmado un contrato de 750.000 euros para publicar sus memorias en uno de los negocios más ruinosos que se recuerdan para los chicos de Lara.

Planeta no es, obviamente, un ente puro, sino un conglomerado multimedia del que cuelgan Atremedia y sus teles (Antena 3 y La Sexta), sus emisoras de radio (Onda Cero) y el Marhuenda Tribune, también conocido como La Razón. ¿Ha de relacionarse un presidente en ejercicio con uno de los principales actores del sector de la comunicación en España?

Lo anterior ofrece una tercera razón para la controversia. ¿Ha cobrado Pedro Sánchez por su libro? La pregunta no ha tenido por el momento respuesta ni de Moncloa ni de la editorial, pero parece de sentido común pensar que el altruismo presidencial no llega a tanto por eso de que el amor al arte hace tiempo que no se estila. En definitiva, que no es descartable sino muy posible que, a su manera, Sánchez haya ganado también el premio Planeta.

De hecho, ya hay quien en el PSOE ha tirado de vendas antes que de heridas para resaltar que la ley de Altos Cargos determina que es compatible el desempeño del puesto con la producción y creación literaria. Se olvida mencionar, no obstante, que dicha compatibilidad está sujeta a condicionantes. El primero, que no suponga “un menoscabo del estricto cumplimiento de sus deberes”; el segundo, y más importante, que “no se comprometa la imparcialidad o independencia del alto cargo en el ejercicio de su función”. Llegados a este punto, surgen nuevos interrogantes: ¿Tendría que abstenerse el presidente del Gobierno en una hipotética regulación del sector audiovisual en España? ¿Y en rebajas impositivas al mundo del libro en papel, al de los e-books o al de la prensa en general? ¿Estaría o no comprometida su imparcialidad e independencia?

Por lo que respecta al contenido, no hay que esperar grandes revelaciones. Sería una sorpresa que Sánchez, centrado ahora en pacificar el partido, relatara con pelos y señales cómo se prestó a la operación de los baroncitos del PSOE para evitar que Eduardo Madina fuera el secretario general mientras él calentaba la silla a Susana Díaz, o cómo esos mismos señores feudales empezaron a hacerle la cama cuando comprobaron que el que no valía pero les valía no estaba dispuesto a hacer de tonto útil.

Ni siquiera es posible imaginar que el libro relate los improperios que lanzó contra Felipe González cuando éste se hizo entrevistar en la SER para afirmar que Sánchez le había mentido al decirle que el PSOE se abstendría y haría presidente a Rajoy, sobre todo ahora que el abuelo Cebolleta es su asesor de cabecera en la crisis de Venezuela. A los que vayan a comprar el Manual no les vendría mal tener presente esta frase de Dickens: “Hay libros de las cuales la parte de atrás y las cubiertas son de lejos las mejores partes”