Opinión · Tierra de nadie

Los enemigos de España

Vox sigue detallando el inventario de sus enemigos como quien repasa la lista de la compra en el hipermercado y coloca una marca junto a los yogures desnatados una vez depositados en el carro. Los enemigos de Vox son, lógicamente los de España, conjurados desde hace siglos para liquidar la patria, borrar de los libros de historia su glorioso pasado y acabar con sus tradiciones más ancestrales, ya sea echando chorizo a la paella o sustituyendo a la cabra de Manganeses de la Polvorosa por un peluche de feria con cuernos de gomaespuma. Tal es la magnitud de los riesgos y el inmenso poder de los adversarios, que los de Abascal han decidido enumerarlos a cuentagotas, no fuera a ser que nos invadiera el espanto y huyéramos despavoridos dejando solo en las trincheras a Ortega Smith con su trabuco.

El primer peligro nos viene de fuera, en parte porque somos muy dejados y después de batallar en Las Navas de Tolosa nos fuimos a echar la siesta sin completar la tarea. Sí, los inmigrantes nos tienen rodeados. Como bien explicaba Santiago y cierra España, nada tendríamos que temer si la avalancha procediera exclusivamente de países hermanos de Hispanoamérica, donde dejamos nuestros sello, lengua y cultura, pero resulta que también se nos han colado musulmanes que vienen para vengar a Boabdil y, además, son portadores de pandemias como la tuberculosis o el ébola. Hasta ese extremo llegan los muy ladinos.

Y no son sólo los inmigrantes. Es que también están los homosexuales, que inexplicablemente se reproducen como setas y exhiben impunemente sus banderas arcos iris con cualquier excusa. Santiago y cierra el esfínter lo tiene claro. Lo primero es acabar con eso del matrimonio gay porque, como todo el mundo sabe, matrimonio es la unión de un hombre y una mujer. Hecho esto podremos responder a la pregunta del jefe de prensa de Vox, un tal Pflüger, representante del ala más socialdemócrata del partido: “¿Por qué los gais celebran tanto el día de San Valentín si lo suyo no es amor, es sólo vicio?”. Pues eso.

Nada tendríamos que temer de inmigrantes y homosexuales si entre los enemigos de la nación no se encontraran también las mujeres, muchas de ellas feminazis alistadas a un yihadismo de género que se inventa denuncias contra honrados padres de familia por simple odio a los varones. Santiago y cierra las piernas ya lo advertía en una entrevista: “Quiero una ley que proteja a mis hijas de la agresión de cualquier tipejo y a mis hijos de la denuncia falsa de cualquier tipeja”. Ahí está la clave en la que abunda Alicia Rubio, la vicesecretaria de Vox, quien a diferencia de la inmensa mayoría ha visto con nitidez la relación entre “feminismo, aborto, lobby LGTBI, eutanasia, eugenesia, adoctrinamiento en las aulas, vientres de alquiler, etc”. ¿El feminismo? “No representa a las mujeres sino a las lesbianas”.

Inmigrantes, homosexuales, mujeres… ¿Queda alguien más a los que plantar cara? En efecto. Emboscados entre las jaras están los animalistas. Santiago y cierra el campo ha sido profético en este asunto: “El fanatismo animalista quiere arrebatarnos nuestra libertad y quiere destruir nuestra sociedad”. Toca defender a la fiesta nacional del lobby antitaurino y a las franquicias del Museo del Jamón de los “psicópatas enloquecidos” que quieren “que comamos lechuga como las orugas”.

Estábamos ya en un sinvivir, mirando de un lado a otro en las aceras por si inmigrantes, homosexuales, mujeres y animalistas se decidían a lanzar el ataque definitivo, cuando otro vicesecretario de Vox, Iván Espinosa de los Monteros, hijo del Espinosa de los Monteros de la Marca España y que por pura genética algo sabrá del asunto, nos daba el tiro de gracia: la ultraizquierda y el nacionalismo son los enemigos de España y debemos reunir fuerzas para hacerles frente porque son ellos o nosotros. ¿Cómo? Ilegalizando a Podemos y a los partidos independistas y, sobre todo, haciendo la cirugía estética a Iñigo Errejón u obligándole a que se deje barba porque “pone cara de niño pequeño y oculta su bilis radical, izquierdista y antiespañola”.

Santiago y cierra el chiringuito nos había avisado de ello en una carta dirigida Pablo Iglesias: “Tu paraíso es nuestro infierno. Tus amigos son nuestros enemigos. Y tus héroes, Pablo, son nuestros villanos. Y tú –siento decirlo y siento pensarlo– eres todo eso a la vez, sin matices, el enemigo, un villano y el infierno mismo”.

Para los que aún no hayan hecho las maletas, han de saber que la cosa no pinta bien. Inmigrantes, homosexuales, mujeres, animalistas, independentistas y rojos suman probablemente más de 40 millones de indeseables. Al otro lado estamos los españoles de bien, dispuestos a todo para defender el legado de nuestros antepasados, especialmente el de Don Pelayo. La Reconquista ya ha comenzado en Andalucía y eso nos reconforta, aunque somos conscientes de que la batalla será larga y cruenta y necesitará de los generales que Vox ha ido incorporando a sus listas electorales. Lo daremos todo pero si perdemos, que Santiago y cierra la puerta se salve y, ya de paso, que apague la luz.