Tierra de nadie

BlaBlaCar, un peligro para la democracia

Una nueva amenaza ha pasado estos días a engrosar la lista de peligros que se ciernen sobre la democracia representativa con más poder destructivo que el descrédito de la política, el autoritarismo, el populismo, el saqueo de las arcas públicas o el sometimiento de jueces y legisladores a los respectivos Gobiernos. Se trata de BlaBlaCar, una plataforma de Internet que conecta a conductores que viajan en sus vehículos particulares con pasajeros que buscan llegar al mismo destino. En los últimos días esta red social se ha cobrado la cabeza de dos diputados del Parlamento andaluz y a poco que se escarbe es capaz de dejar sin quórum a la Cámara autonómica.

De BlaBlaCar debe de ser más difícil salir que de las drogas y esta adicción es la que se ha llevado por delante a Andrés Samper de Ciudadanos y a José Luis Cano Palomino de Adelante Andalucía. Ambos han tenido que reconocer que compartían su coche con otros viajeros a los que cobraban una cantidad por trayecto al mismo tiempo que recibían de su Parlamento las correspondientes dietas de desplazamiento. En cierto modo, habían perfeccionado el llamado sistema Monago que, con cualquier excusa, cargaba al Senado los viajes para ir a ver a su novia, para convertirse ellos mismos en una línea regular a lo Alsa pero en pequeño.

Los afectados han explicado las razones por las que mantenían este servicio discrecional de viajeros doblemente remunerado. Samper, el primero en dimitir tras ser pillado en flagrante itinerario, ha venido a decir que BlaBlaCar le ha salvado la vida ya que cuando viajaba solo entre Sevilla y Almería había tenido varios percances, desde cabezadas al volante por el enorme cansancio que le producían las fatigosas sesiones parlamentarias al atropello de un perro en Loja, al que desde aquí se ruega por su eterno descanso. Compartir su vehículo, una idea que, al parecer, le propuso su hijo, además de darle de alta en la aplicación, le permitía entablar conversación y, posiblemente, le facilitaba también practicar la oratoria que luego pondría en práctica desde la tribuna.

El caso de José Luis Cano, maestro y "traductor sin ánimo de lucro", es algo distinto ya que, como ha argumentado lo de compartir su coche desde Jaén, además de hacerle más ameno el viaje, le permitía luchar a su manera contra el calentamiento global al contribuir a la reducción de emisiones de CO2. En definitiva, puede que se beneficiara un poco pero quien lo hacía de verdad era el planeta.

Sus dimisiones ya no tienen vuelta de hoja pero sus razones tienen suficiente peso como para que el Parlamento andaluz tomara medidas, ya sea habilitando un servicio de acompañantes con facilidad de palabra a los diputados con residencia fuera de Sevilla, facilitándoles la compra de vehículos eléctricos respetuosos con el medio ambiente o ambas cosas a la vez. Lo de eliminar las dietas por desplazamiento está, claro, fuera de lugar. Cada diputado autonómico, con independencia de las aportaciones que a título particular cada cual haga a sus partidos, percibe un sueldo neto que ronda los 3.750 euros netos al mes, dietas aparte.

Más allá de estas cuestiones, no deja de ser un avance que sus señorías se hayan visto impulsadas a hacer mutis por el foro por un quítame allá menos de 100 euros por trayecto en vez de por reventar la caja fuerte de alguna institución pública, que era lo que se estilaba hasta la fecha. A lo que hay que poner coto con urgencia es a esta economía colaborativa de BlaBlaCar que puede dejarnos sin cargos electos en un santiamén.