Tierra de nadie

Otra infamia contra el PP

Si fuera verdad eso de cría fama y échate a dormir, más que un partido, el PP sería una inmensa factoría del sueño. No se ha conocido caso igual desde la mujer del César, que era una señora honesta a carta cabal que pagó muy caro las sospechas de casquivanía que sobre ella tenía su laureado maromo. ¿Que hay un escándalo sobre financiación ilegal? Se apunta al PP. ¿Que vuelve a ver otro escándalo sobre financiación ilegal? Se vuelve a apuntar al PP. ¿Que a un tipo que trabaja para el consultor electoral del PP le da por gastarse una pasta e inundar de carteles varias ciudades en las que promueve la abstención entre los electores de izquierdas? Se recela del PP. ¿Que otro se gasta un dineral en anuncios de Facebook pidiendo la abstención y poniendo a caldo a todos los partidos menos al PP? Pues se vuelve a barruntar que los populares están detrás. ¡Qué cruz más pesada ha de llevar esta gente!

Con los de Pablo Casado se está cometiendo una gran injusticia por algunos pecadillos veniales del pasado. Es posible que cuando gobernaba Esperanza Aguirre un porcentaje de determinadas obras públicas tuviera que nutrir a una partida de publicidad con la que luego se pagaban actos de los de la gaviota. También es más que probable que hubiera empresarios que entregaran dinero a su caja B o que fundaciones vinculadas al PP desviaran subvenciones públicas para las campañas electorales. Admitamos como hipótesis, pero sólo como hipótesis, que se creara un sistema de facturas falsas para enriquecer a algunos dirigentes, a los que se regaba con cientos de miles de euros. O que empresas públicas apoquinaran dinero para sufragar campañas de imagen de dirigentes de la formación, intachables todos ellos. O que, y ya es mucho admitir, parte del dinero para fiestas de los pueblos acabara pagando los mítines de esta honrada fuerza del centro derecha.

¿Significa esto que tendríamos que señalar con el dedo a los populares cada vez que surge un escándalo en el que se divisa a lo lejos la mano tramposa del partido? Seamos serios. Es una infamia levantar falsos testimonios contra esta formación que, por norma, jamás ha sucumbido al dinero sucio o a las malas artes para llenarse los bolsillos. ¿Que toda regla tiene sus excepciones? Bueno, eso sí.

Dos informaciones, una de eldiario.es y otra de El País, vuelven a poner en duda la honorabilidad de este partido impoluto. Todas las pruebas, como se verá, son circunstanciales. En un caso, se ha comprobado que un empleado de Aleix Sanmartín, consultor electoral de cabecera de Pablo Casado, ha llenado de carteles varios barrios de ciudades como Madrid, Murcia, Córdoba o Granada, llamando a la abstención de la izquierda con ataques a Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. La cosa le ha debido salir por un pico, unos 10.000 euros, que asegura haber pagado de su bolsillo, lo que es bastante normal. ¿Quién no ha empapelado una calle por cualquier motivo? ¿Quién puede ver en ello la sombra del PP?

De igual forma, se ha sabido que un particular muy comprometido con la política lleva desde las pasadas elecciones municipales insertando anuncios en Facebook a favor de la abstención y arremetiendo contra el PSOE, Podemos, Ciudadanos y Vox, que, sin duda, se lo merecen. Que el señor de Murcia en cuestión haya mostrado en su cuenta de Twitter sus inclinaciones por el PP ha sido suficiente para sugerir que este partido es quien paga los 40.000 euros que la criatura se ha gastado. ¿Es o no una infamia?

No hay además precedentes de que el PP haya usado nunca las redes sociales para practicar la guerra sucia contra sus adversarios. Bueno, sí. Al parecer, en 2017 hubo no sé qué de unos bots, unos robots de Internet muy majos y aplicados, que se encargaban de amplificar con retuits y corazoncitos todos los mensajes en los que apareciera el nombre del PP. Ah, y el año pasado Twitter y Facebook cerraron 259 perfiles falsos que el PP manejaba para extender su ideario en las redes sociales. Pero salvo eso nada más que se sepa.

Ante esta nueva campaña de descrédito contra un partido que, si por algo se ha caracterizado, es por jugar limpio y no dejarse arrastrar por la tentación de ir dopado a las elecciones o usar artimañas contra sus adversarios sólo caben dos opciones. Una es defender su honorabilidad por todos los medios a su alcance, ya sea con carteles o con anuncios en Facebook; la otra es seguir el consejo de la genial Mae West: "He perdido mi reputación, pero no la echo en falta".